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16/4/13

El periodismo no ha muerto, sino que renace. A menos que lo maten las empresas de la comunicación

" En realidad, si por periodismo entendemos obtener información, analizarla y distribuirla, no se puede hablar de crisis del periodismo, sino de su transformación. Lo que sí está en crisis es el obsoleto modelo de negocio de los medios de comunicación.

 En particular en la prensa que no sabe qué hacer con la competencia de internet, aparte de cobrar el acceso on line, un método perjudicial informativa y económicamente porque desvía a miles de lectores hacia otros canales de información.

 En la actualidad, casi todos los diarios son financieramente insostenibles y sobreviven mediante subvenciones directas o indirectas de administraciones públicas o grandes grupos corporativos que los usan como plataforma para sus estrategias de negocio multimedia. La televisión aguanta mejor, aunque está en una situación de transición mientras no desaparezca la generación que pasó su vida ante el televisor. 

La fragmentación de la audiencia da menor margen a cada una de las cadenas televisivas, llevando a un proceso de concentración de la propiedad y de comercialización en detrimento de la profesionalidad. (...)

Ahora bien, el periodismo es mucho más que la industria mediática. El periodismo es un bien público y como tal hay que considerarlo. Es lo que permite a la sociedad ser sociedad comunicada y no una colección de individuos potencialmente autistas. Y en este sentido, hay más periodismo que nunca. Se produce, interpreta y distribuye información en una gigantesca escala en múltiples formatos por internet.

 El periodismo ciudadano en el que todos podemos generar nuestro propio canal (llámese blog o presencia en la red) no amenaza sino que complementa el periodismo profesional. A condición de que, como hacen la BBC o The Guardian, se organice, filtre e interprete ese aluvión de información en términos profesionales. El periodismo ciudadano y el ciudadano periodista son aliados estratégicos.

 Entre otras cosas porque como en la era de internet no se puede ocultar información (los malvados siempre están bajo vigilancia de algún móvil), la censura interna de los medios resulta mucho más difícil y el profesional refuerza su independencia. Más aún, la práctica del periodismo está en plena transformación tecnológica y organizativa, cuyos efectos dependen de cómo se usen las nuevas formas comunicativas al servicio del principio perenne de informar en el interés público.

 En un estudio que publicamos recientemente con Bregtje van der Haak, exdirectora de la televisión pública holandesa, y el premio Pulitzer Michael Parks, mostramos de qué forma los periodistas actuales necesitan de la colaboración de múltiples especialistas y recursos a las más variadas fuentes de información que surgen constantemente en internet y en bases de datos digitales. Así ha surgido un periodismo en red en el que es el conjunto de la red el que produce y distribuye la información, donde colaboran múltiples especialistas y donde la autenticación de la información se hace esencial .

 Dicha evolución no disminuye el papel del periodista profesional. Al contrario. Alguien tiene que integrar e interpretar toda esa información en tiempo real. Ese alguien es un profesional preparado para hacerlo y con independencia de criterio. Lo que no quiere decir neutralidad (que no existe y que además aburre) sino rigor y transparencia sobre la perspectiva desde la que se informa. 

Lo que le queda al periodismo profesional en un mundo inundado de información es la reputación profesional y la calidad del análisis. Si el periodismo no responde a estos dos criterios entonces sí podremos hablar de crisis del periodismo profesional. Porque hoy día ya estamos en condiciones de automatizar el trabajo rutinario del periodismo, aquel que consiste en recoger información, organizarla y escribirla o difundirla.

El experto en inteligencia artificial Kris Hammond, en Chicago, ha creado una empresa, Narrative Science, donde programas robots (usando crawlers para buscar información) pueden escribir artículos sin intervención humana, sobre todo en temas como información financiera o deportiva.

 Es más, se puede programar una determinada perspectiva a través de la cual se organiza la información. Hammond predice que en una década un 80% de los artículos publicados en EE.UU. serán producidos por robots (Khammond.blogspot.com). Lo que faltaba, podríamos pensar. Pues yo pienso lo contrario. 

Si la rutina se puede automatizar y la información llega de todas partes, lo que se convierte en esencial en ese proceso es la calidad del análisis y la garantía de profesionalidad. Por eso si despiden a los periodistas las empresas matan la gallina de los huevos de oro. 

Porque si los medios no proporcionan lo que la gente no puede hacer por si misma, se autogestionará colaborativamente la información sin depender de los medios. El periodismo no ha muerto, sino que renace. A menos que lo maten las empresas de la comunicación."       (Manuel Castells, Caffé Reggio, 13/04/2013)

5/12/12

Iban a una plaza y ponían un camión con una pantalla. Pasaban programas que eran sólo para la gente que estaba sentada. Los contenidos habían sido escritos por gente de la zona, actuados por ellos y eran interesantes

"–¿Cree que el enfrentamiento abierto entre los gobiernos y los medios concentrados ayuda a concientizar a la gente acerca de los intereses detrás de los medios?

–En la mayor cantidad de países, los gobiernos apoyan a los medios concentrados. Y en las ocasiones en que eso no es así, creo que la mejor forma de responder no es poniendo presión, sino desarrollando alternativas, que es algo que el gobierno puede hacer. Algo así se está queriendo desarrollar acá en una pequeña medida.

 Por ejemplo, cuando el sistema de cable apareció en EE UU a inicios de los '70, el Congreso aprobó una ley que impedía a las compañías de cable tener monopolios en algunas áreas particulares. Por ejemplo en la zona donde estamos, Cambridge. Cualquier red de cable que quisiera operar aquí debía incluir una señal comunitaria. Es una gran falla de la izquierda de EE UU que no aprovechen esta oportunidad.

 Acá hay una estación de la comunidad y si vas ahí te sorprendería ver que el equipo es bastante bueno. No es CBS, pero es mejor que otros en poder de movimientos políticos. Y muchas veces están dirigidos por lunáticos porque la izquierda no los usa. Llegan a mucha gente y podría ser usado como una base de medios alternativa.

–¿Qué es lo que les falta a los grupos de izquierda para sacar partido de esa posibilidad?

–Eso es lo que he estado discutiendo durante 40 años. Tienen muchas críticas sobre los medios que están justificadas, pero hay muy poco trabajo en tratar de crear alternativas. Y puede ser hecho, como pasó con Democracy Now, que funciona. Pero si los grupos de izquierda usaran esas posibilidades que están a mano, podrían hacer más cosas. Hay mucho para hacer.

–Y no sería importante sólo el contenido, sino también la forma en que se lleva a cabo…

–Estuve una vez en Brasil, antes de que Lula fuera elegido presidente, y una tarde él me llevó a los suburbios de Río, donde vi algo muy interesante de los medios populares que no sé si todavía funciona.

 Lo que pasaba era que un grupo de profesionales de los medios de Río iba a una plaza en el medio de una ciudad a las nueve de la noche, prime-time, y ponían un camión con una pantalla. 

Allí pasaban programas que eran sólo para la gente que estaba sentada en la plaza o en los bares de alrededor. Los contenidos habían sido escritos por gente de la zona, actuados por ellos y eran interesantes. No podía entender todo lo que decían, pero sí me daba cuenta de que algunos eran comedia, otros eran más serios y hablaban sobre la crisis de la deuda o sobre el HIV, por ejemplo.

 Después de los programas, una de las actrices iba con el micrófono y una cámara a pedirle un comentario a la gente que los había visto. Esas opiniones eran pasadas en la pantalla gigante y otra gente se sumaba. Generaba interacción comunitaria y esa gente no miraba la televisión prime-time, sino que prefería mirar eso.

 Todo estaba hecho por la comunidad salvo el equipo, que venía de la ciudad. Cosas como esas pueden ser hechas."      (Noam Chomsky, Tiempo Argentino, en Rebelión, 05/12/2012)