25/5/18

Las páginas de desinformación y propaganda ganan dinero aprovechándose de Google y otras redes de publicidad 'online'

"Luis Domínguez Villadiego, quien a los 24 años y sin formación periodística dirige la web Digital Sevilla, se jacta de que su página es el único medio andaluz que se atreve a hablar mal sobre la presidenta autonómica Susana Díaz. Así le llama Villadiego a titulares como “La Mr. Potato andaluza: de Jennifer a Susana Díaz”, “El extraordinario parecido de Susana Díaz y ‘la mala’ de Juego de Tronos” o “Tres cosas que tienen en común Díaz y Kim Jong-un”, todos publicados por su web, que lleva por lema "sin eufemismos".

Para Villadiego, informático autodidacta, esos titulares son ejemplos de un “lenguaje nuevo” que triunfa en Internet. En menos de dos años de existencia, su web ha superado en tráfico a medios fundados por veteranos periodistas sevillanos gracias a sus titulares sensacionalistas y ataques virulentos a la presidenta Díaz, especialmente intensos en su truncada campaña por el liderazgo del PSOE hace un año.

En febrero Villadiego alcanzó su récord de audiencia, con 496.000 usuarios únicos, superando en casi 50.000 a la web del periódico Diario de Sevilla, uno de los medios líderes de la provincia, según el medidor de audiencias comScore. Digital Sevilla ha logrado de promedio 160.000 usuarios únicos en España en los últimos doce meses.

“Algo estaremos haciendo bien cuando llegamos a toda esa gente, siendo ‘cuatro mataos’”, explica el joven durante una entrevista en una cafetería de su pueblo, Castilleja de la Cuesta, en el área metropolitana de Sevilla. Dice que trabaja desde casa con la ayuda de una decena de colaboradores voluntarios, casi todos estudiantes de periodismo sin remuneración. 

Su éxito, como el de otras páginas de corte similar que han ganado audiencia recientemente, se debe en parte al poderoso altavoz de las redes sociales pero también al lucrativo negocio de la publicidad automática por Internet, que recompensa un tipo de contenido que muchos académicos y políticos creen que está dañando la conversación pública.

Muchas páginas online de contenido sensacionalista, falso o promotor del odio se financian gracias a que participan en plataformas de publicidad automática de Google y otras compañías menores. Cuantos más visitantes lleguen a la web de Villadiego (y vean los anuncios), mayores serán los beneficios. 

En la entrevista con EL PAÍS Villadiego afirma que algunos meses de bajo tráfico no llega a los 1.000 euros. Sin embargo, personas que conocen a Villadiego aseguran que dice ganar entre 5.000 y 7.000 euros al mes solo con la gestión de Digital Sevilla.

Este tipo de publicidad, conocida como programática, reporta ingresos notables a los autores de blogs de temas tan diversos como bodas, salud o seguros, cuyo atractivo para los anunciantes reside en el interés por llegar a esos lectores de nicho. Un bloguero, el madrileño Dean Romero, dice ganar entre 2.000 y 5.000 euros al mes con una serie de blogs temáticos, entre ellos Dinosaurioss.com, de contenido divulgativo. "Hay gente que ha abandonado su trabajo de asalariado para ganarse la vida con estos ingresos pasivos", dice Romero.

 Pero este modelo de negocio ha generado el incentivo perverso de lucrarse con desinformación. Ocho de las principales páginas españolas de contenido partidista, sesgado o bulos se lucran gracias a la red de publicidad de Google, la Google Display Network, según un examen de EL PAÍS. Son Periodista Digital, OK Diario, Esdiario, Gaceta, Caso Aislado, La Tribuna de Cartagena, Mediterráneo Digital y Digital Sevilla. Se encuentran entre los puestos de popularidad 60 y 5.001 del país, según el medidor de audiencias SimilarWeb.

Estas páginas son muy diferentes en cuanto a sus recursos y contenidos: unas tienen redacciones y a veces publican exclusivas; otras son productos de amateurs que se limitan a reciclar el contenido de grandes medios modificando sólo los titulares. Algunas publican contenido xenófobo o machista; otras, demagogia y bulos.

Por ejemplo, ya en enero varias empresas retiraron sus campañas publicitarias de Mediterráneo digital, que se preguntó en un artículo "por qué las feministas son más feas que las mujeres normales". Caso Aislado funciona de forma similar a los medios que han aupado a la Liga en Italia, con titulares que exageran el problema migratorio como "inmigrantes ilegales usan documentación falsa para obtener trasplantes de órganos". 

Fuentes de Google dicen a EL PAÍS que han endurecido recientemente sus políticas para expulsar a las webs de contenido inapropiado o violento de la Google Display Network, una red en la que participan más de dos millones de blogueros y editores de contenido. En 2017, Google investigó 11.000 sitios web sospechosos de tergiversar contenido e incluyó en su lista negra a 650.

 Sus condiciones de servicio prohíben páginas que promuevan el odio, sin embargo el examen de EL PAÍS encontró publicidad contratada a través de Google junto a contenido xenófobo o machista. Grandes anunciantes aparecen junto a titulares como "Unas feminazis del 15-M defendían vestidas de etarras la procesión del coño insumiso", de OK Diario.

Después de ser advertida por este diario Google dijo que pondría en su lista negra a aquellos sitios web que incumplan sus términos y condiciones.

Diversos anunciantes contactados por este diario dijeron ignorar que sus anuncios aparecían junto a contenido polémico y aseguraron que someterán su publicidad a una revisión integral. Las empresas compran espacios a través de la plataforma de Google seleccionando categorías de web, lo que supone que deben tener el cuidado de excluir manualmente a las páginas no deseadas, según fuentes del sector.

La directora de la Asociación Española de Anunciantes, Lidia Sanz, explica que es fácil poner en una lista negra a las páginas de violencia o sexo, pero más complicado determinar qué páginas difunden desinformación o bulos. “Sería útil que alguien elabore una lista, porque no podemos ejercer de policías”, dice Sanz.
El sistema de publicidad programática es satisfactorio para Google, que percibe un 32% de los ingresos proveniente del anunciante, mientras que los blogs y webs reciben el 68% restante.

 La empresa pagó el año pasado 12.600 millones de dólares a los editores de su red publicitaria, según fuentes de la compañía.

Facebook implantó en 2014 Audience Network, una red de espacios publicitarios para competir con Google en la que también participa Digital Sevilla. Las webs de desinformación también reciben ingresos de otras redes de publicidad digital como Taboola, OpenX o SunMedia.

Cuando un bulo se viraliza los nuevos tabloides digitales se hacen de oro, según denuncia el profesor de informática de la Universidad de Deusto Alex Rayón, que pide a las plataformas de publicidad un mayor control. “Las noticias falsas son un fenómeno al alza y tiene mucho sentido cuando piensas en la pasta que está en juego”, dice Rayón.

Villadiego comenzó de hecho con informaciones sobre cofradías religiosas o el equipo de fútbol local para luego pasar a publicar contenido sobre cualquier tema divisivo que pudiera convertirse en viral. Como RT, el medio de propaganda internacional del gobierno ruso, Digital Sevilla defiende las acciones de Rusia, incluidas las teorías de la conspiración del Kremlin en Siria, y critica ferozmente a medios de información consolidados. 

Villadiego ha aparecido en las emisiones de RT como "experto" y tiene un acuerdo con la agencia de noticias oficial rusa Sputnik para republicar su contenido. [Dicha agencia publicó en 2016 el bulo inicial de la campaña de desinformación rusa en Cataluña, al afirmar que "una Cataluña independiente reconocerá la independencia de Crimea]. 

Su estilo populista es similar al del médico granadino Jesús Candel, alias Spiriman, que se ha hecho famoso en Andalucía por sus diatribas en redes sociales sobre el sistema de salud andaluz, plagadas de insultos contra la presidenta regional.  

Digital Sevilla publica a menudo artículos en los que difunde las injurias y bulos de Spiriman, como su disparatada acusación de que la presidenta andaluza emplea a más asesores (233) que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump (quien tiene a 1.900 empleados en la Oficina Ejecutiva del Presidente).

“Daño bestial” al periodismo

Villadiego asegura que no se mueve por ánimo de lucro, sino por vocación. Dice que pretende comenzar la carrera de periodismo el año que viene, una oportunidad que, según afirma, no estaba a su alcance financiero cuando abandonó la secundaria y comenzó a trabajar creando webs para negocios de Castilleja de la Cuesta y alrededores.

Aunque algunos periodistas de Sevilla no consideran a Villadiego como competencia, otros alertan de que la mayoría de los lectores no percibe la diferencia entre Digital Sevilla y una web de periodismo sometido a los controles de rigor tradicionales. 

Digital Sevilla tiene una aplicación para teléfono móvil, podcasts, canales en Facebook o Twitter y envío de boletines al correo electrónico. “El daño que páginas como Digital Sevilla le hacen al periodismo es bestial”, dice el presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, Rafael Rodríguez. “Nuestra batalla es defender la ética, la decencia y la honestidad de esta profesión”.

Villadiego ve a Digital Sevilla como una página libre de las cortapisas de las grandes empresas y las administraciones públicas que se anuncian en los grandes medios. Además de Google, Facebook y otras redes de publicidad online, Villadiego recibe ingresos de publirreportajes pagados por empresas de moda o viajes, entre otras.

A otros les llama la atención que una web con tanto tráfico no haya sido multada por la Agencia de Protección de Datos a pesar de incumplir claramente con las estipulaciones de la ley española. Villadiego no incluye en su web información sobre su identidad o sobre las cookies publicitarias que recaba de los usuarios, señala la consultora especializada en protección de datos Marina Brocca. “Es una web pirata de todas todas”, valora Brocca.

Otro ejemplo del éxito de los portales de propaganda política es Caso Aislado, una web de ultraderecha creada en abril de 2017 por el valenciano Jorge Bayer Sáez. En marzo fue visitado por 3,5 millones de usuarios únicos, según Bayer Sáez. Su web tiene una sección de inmigración en la que publica artículos de sucesos protagonizados por inmigrantes, generando la falsa impresión de que estos son propensos al crimen.

“Cuando lo fundé, reconozco que ni yo mismo esperaba un crecimiento tan rápido, pero dicho crecimiento demuestra que la gente está muy preocupada por esos temas y pese a ello, los principales medios de comunicación siguen ignorándolos o dejándolos en un segundo plano”, dice Bayer Sáez en un correo electrónico. 

Páginas de 'amateurs'

Desde los orígenes del Internet doméstico en España, a finales de los 90, ha habido emprendedores que han creado medios exclusivamente digitales, pero su alcance era menor antes de la aparición de Google y Facebook. Uno de los pioneros fue el exlíder de Alianza Popular y exdirector jefe de la revista Prometeo Antonio Martín Beaumont, quien en 1999 fundó El Semanal Digital (hoy Esdiario). 

Beaumont dice que su web experimentó un crecimiento exponencial en 2016 cuando implementaron una estrategia de redes sociales y posicionamiento en buscadores. “Al principio nos llegaban lectores con cuentagotas”, explica por teléfono recordando sus primeros años. “Nos conocían solo por el boca a boca”.

Mientras que los primeros portales eran creados por periodistas con experiencia, la aparición de amateurs con conocimientos informáticos, es un fenómeno nuevo. Los veteranos son conscientes de la amenaza de estos nuevos rivales. “Si llega un chico joven y monta una web mejor que la mía pues me ganará”, dice Beaumont. “Internet nos iguala a todos. Si interesa, una noticia buena la va a leer todo el mundo”.

En su encuentro con EL PAÍS, Villadiego resalta que Digital Sevilla tiene una gran audiencia más allá de Andalucía. En ocasiones sus artículos han llamado la atención de programas de televisión y radios nacionales. 

Hace unos meses celebró que uno de los artículos de Digital Sevilla fuera reconocido como “mejor titular del año” por el humorista Andreu Buenafuente: “Miles de personas y Karmele Marchante protestan en la Puerta del Sol por el derecho a decidir”, reza el artículo que contiene una foto de la periodista catalana.

Villadiego presume de ello: “Nos lee mucha gente más arriba de Despeñaperros”, afirma. “Es algo que no ha conseguido ningún otro medio andaluz”.       (Fernando Peinado, Daniel Muela, El País, 23/05/18)

Soros, el multimillonario que acabó con el valor crítico del periodismo financiándolo. “El periodismo es un engranaje necesario de este juego hipócrita: el que obliga a los gobiernos a decir, cada tanto, ‘Oh, qué sorpresa, aquí se roba’, y hacer como si fueran a hacer algo”

"La mera existencia de George Soros es un hecho de lo más rocambolesco para ilustrar tanto el presente momento histórico del capitalismo global como la forma en que se ha consolidado. Se trata de un magnate que ha acumulado semejante riqueza mediante la especulación en un sistema financiero que ha dejado a miles de personas en la cuneta y emplea su excedente en promover la democracia y los derechos humanos en el mundo.

 Desde 1985 hasta 2015 ha gastado 12.000 millones de dólares en la hazaña, según recoge la escritora Anna Porter en un libro sobre el filántropo. Y hay visos de que la cuantía siga en aumento después de conocerse la transferencia de 18.000 millones que hizo de su propia riqueza hacia la Open Society, fundación filantrópica que fundó en 1984.

Mediante ella, de acuerdo a los datos de Porter, el magnate húngaro invierte la friolera de mil millones de dólares cada año en alterar las políticas globales.

Cuestiones como las de acabar con la desigualdad deben alejarse progresivamente de objetivos como los de sostener un Estado del bienestar poderoso. Se trata de un círculo endogámico asentado en eliminar la política en favor de un sistema de gobernanza privado.

 De esta forma, unas pocas personas eligen con sus inversiones cómo administrar los recursos en una sociedad al tiempo que se ahorran pagar impuestos al fisco gracias a sus donaciones.
La relación que todo ello guarda con el periodismo no deja de ser controvertida.

Los ricos se han elevado a una esfera de la sociedad en la que cada vez son más impunes y pueden seguir minando los sistemas públicos mediante ingeniería fiscal sin que ocurra ningún escándalo. Los medios participan de esta arquitectura social erigida a nivel global con una fe ciega en que la filantropía pueda contribuir a salvar el periodismo, y así este pueda resucitar la democracia.

Lejos aún de poder cumplir esta función mesiánica, nunca ha sido tan palmaria la relación entre investigar al poder económico con el dinero que el periodismo recibe de las fundaciones filantrópicas y su escasa capacidad para provocar el más mínimo cambio en la estructuras de poder que la aparición de George Soros en los Papales del Paraíso.

El dato de que el magnate se sirvió de una sociedad offshore para administrar su riqueza fue revelado recientemente por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigaciones (ICIJ), ganadores de un premio Pulitzer por la información en los Papeles de Panamá, a cuya publicación también  contribuyó el millón y medio de dólares que se sabe aportó la fundación Open Society. Pese a que Soros no quiso hacer ningún comentario sobre los Papeles del Paraíso, su fundación declaró públicamente en 2016 que esta filtración “ilustra que la supervisión y rendición de cuentas son esenciales para monitorear los flujos financieros. Sin ellas, grandes cantidades de riqueza podrían moverse furtivamente alrededor del mundo, a veces a expensas del público”.

 La contradicción ilustra que se ha roto el hechizo, ya no existen medias tintas: el capitalismo ha entrado en una fase, eso que las élites han acuñado como posverdad, en la que un empresario oculta dinero de forma dudosa en paraísos fiscales al mismo tiempo que financia su descubrimiento.
Los tentáculos de la Open Society

Durante décadas, George Soros ha creado a través de su fundación una red de dimensiones estratosféricas vinculada  solo en Estados Unidos con más de 30 medios de noticias. En 2011, el Media Research Center (MRC) publicó un informe —el cual llegó a difundir el Wall Street Journal, propiedad Rupert Murdoch— donde apuntaba que desde 2003 hasta 2009 había gastado entre 48 y 52 millones de dólares en subvencionar la infraestructura mediática del país mediante la financiación directa a medios de propiedad privada, distintas organizaciones de periodismo de investigación e incluso a escuelas periodísticas.

Huelga decir que el MRC es un organismo que se dedica a monitorizar a los medios estadounidenses, forma parte del movimiento conservador y sus objetivo manifiesto es “neutralizar el brazo propagandístico de la izquierda liberal”. Lo cual dice mucho del rol que juega el periodismo en esta especie de lucha entre republicanos y demócratas. Pero vayamos por partes.

Aludiendo a la “dramática disminución en la cobertura de noticias de las elecciones en Estados Unidos”, la Open Society destinó 1,8 millones de dólares en 2010 a un proyecto de la Radio Pública Nacional que proporcionaría informes detallados sobre las acciones del gobierno en los 50 estados norteamericanos.

Esta iniciativa, que avanza en una lógica orwelliana en la que el periodismo de servicio público es financiado por dinero privado, se ha extendido a buena parte de los medios progresistas privados, que ya dependen de subvenciones filantrópicas para sobrevivir.

 En lo que respecta a la fundación de Soros existen organizaciones que no reciben fondos directos, pero que se conectan con ella porque perciben dinero de uno o más grupos que sí reciben financiación de forma directa. Otros entramados son más complejos, relaciones endogámicas donde un halo de mimetismo ético diluye la distinción entre periodistas y empresarios.

En lo que respecta al periodismo de investigación, los lazos de la Open Society se extienden hasta la ganadora de varios premios Pulitzer, ProPublica. La organización recibió de forma directa una contribución de 125.000 para dos años en 2010. Las donaciones, como explica ProPublica en su página, son deducibles de impuestos.

 Lo mismo ocurre con el Journalismfund.eu, una organización independiente sin ánimo de lucro establecida en 1998 con el objetivo de “estimular el periodismo transfronterizo y en profundidad en Europa”, que entre 2009 y 2017 ha recibido 559.900 euros, según se desprende del análisis de los datos que ha hecho públicos la propia entidad. También la organización internacional de editores Project Syndicate, aliada con otras 500 en 150 países, está asentada bajo la financiación de la Open Society. En 2014, por ejemplo, recibió 350.000 euros del magnate.

Esta estructura también genera relaciones sociales y complacencia con el poder privado, como podemos encontrar en el Center for Investigative Reporting (CIR), al que la fundación de Soros destinó un millón de dólares entre 2003 y 2009.

Pese a que no hay datos publicados por la organización desde entonces, entre los miembros que han pasado por el CIR se encuentran el director de contenido del periódico Hearst, el del Seattle Times o el ex director ejecutivo del The Washington Post. Algunos de los medios asociados al CIR son aquellos que se manifiestan abiertamente progresistas, como Salon.

Por otro lado, el Center for Public Integrity (CPI) recibió en 2009 la friolera de 100.000 euros de la Open Society, la misma cifra que entre 2015 y 2016. La organización nació para servir “a la democracia al revelar los abusos de poder, la corrupción y la traición a la confianza pública utilizando las herramientas del periodismo de investigación” y en 2010 se unió al la rama de investigación del Huffington Post para crear “una de las redacciones de investigación más grandes del país”. El resultado: dos Pulitzer, en 2014 y 2017.

Según argumentó la Open Society, la primera subvención que recibió el CPI tenía el objetivo de respaldar un programa piloto para crear una red colaborativa de organizaciones de periodismo de investigación sin fines de lucro con el fin de “responsabilizar al poder gubernamental y corporativo a nivel local, nacional e internacional”.

Por eso la junta directiva de la organización estuvo compuesta por Christiane Amanpour, presentadora del programa de asuntos políticos de la cadena televisiva ABC, o Arianna Huffington, cofundadora del sitio web que lleva su nombre. También el banquero de inversiones Frederic Seegal, que ocupó altos cargos ejecutivos en Lehman Brothers, pasó a formar parte de la directiva de lo que en castellano se traduciría como Centro de Integridad Pública.

¿Quién puede saber lo que es la integridad mejor que un acólito de uno de los grandes responsables de la crisis económica mundial, de la transferencia de riqueza a manos privados y del fraude más grande de la historia, como lo fue la quiebra del gigante financiero Lehman Brothers en 2008? El caso de Huffington también habla mucho de esa idea de “integridad pública” que se dice defender mediante el periodismo.

Abandonó el precario negocio de la prensa para formar parte del consejo asesor de Uber y “arreglar la cultura de Silicon Valley”, según sus propias palabras. Después creó una especie de start-up llamada Thrive Global, con el fin de ofrecer soluciones privadas en sanidad mediante la tecnología.

Como vemos, el interés corporativo se ha antepuesto al interés público que supuestamente debería defender la cultura del periodismo. La profesión tolera e incluso participa de estas dinámicas que conectan a la parte más alta de la sociedad con la más baja mediante finas y delicadas conexiones entre proclamas de hacer a los poderosos saldar cuentas.

En otro tiempo, ganar el Pulitzer podía ser sinónimo de haber tumbado un gobierno mediante una rigurosa investigación. Desde la posguerra fría, cuando las fuerzas del mercado se antepusieron a la lógica política, el premio ha dejado de surtir efecto alguno porque el poder al que debe de vigilar es económico. Y financia sus investigaciones.

El mimetismo ético de las fundaciones, la Universidad y el periodismo
Teniendo en cuenta este contexto, no parece sorprendente descubrir que la Universidad de Columbia, escuela de periodismo fundada precisamente por el periodista demócrata Joseph Pulitzer en 1892, fuera la elegida para recibir algunas de las sumas más cuantiosa de dinero. Aunque día de hoy su página web no refleja que la Open Society sea uno de sus principales donantes, este organismo de creación de conocimiento público ha recibido 9,7 millones de dólares del multimillonario, según el citado laboratorio de ideas conservador Media Research Center (MRC).

A día de hoy la Universidad participa con la fundación de Soros mediante un programa de becas universitarias. La idea es financiar los estudios de la próxima camada de periodistas, como muchos antes que han pasado a trabajar para medios de la talla de The New York Times, Bloomberg, Los Angeles Times, The Washington Post o USA Today. Muchos de estos alumnos también han acabado incorporándose a varios medios manifiestamente progresistas, entre ellos Mother Jones, The Huffington Post o The Nation.

En No pienses en un elefante, el lingüista George Lakoff señalaba que los conservadores habían logrado provocar un cambio social enmarcando correctamente sus valores. Planificar con tiempo por delante, conceder becas, buscar buenos trabajos… “Si quieres difundir tu visión del mundo, lo indicado es asegurarse de que, para el largo plazo, tienes el equipo humano y los recursos necesarios”. Parece que, al fin, los llamados progresistas aprendieron la lección de Lakoff.

Como señalábamos en el número 54 de La Marea, no era otra que Emily Bell, profesora de la Universidad de Columbia, quien pedía “la transferencia de riqueza de Silicon Valley” a los medios para que la profesión sobreviviera. ¿A qué precio?

Al mismo tiempo, la Open Society está relacionada con el que fuera nombrado decano de la Escuela de Postgrado de Periodismo de la Universidad de Columbia, Steve Coll, pero que previamente fue director de la fundación New America, un think-tank que ha recibido 4.2 millones de dólares de los fondos del filántropo desde el año 2000, también de acuerdo al MRC. También, como se desprende de su página, entre 2016 y 2017 recibió más de un millón de dólares de la Open Society.

Esta fundación fue criticada recientemente por despedir a uno de sus académicos tras ser excesivamente crítico con el monopolio que ostenta Google en una de sus investigaciones. Esta empresa, junto a Apple, Microsoft, Facebook, Netflix y también la Open Society de Soros aportaron fondos para su instituto de “tecnología abierta” entre 2016 y 2017. Y no parece que estas inversiones en ideas carezcan de ánimo de lucro, pues esta industria es una de las grandes apuestas de Soros.

A finales de 2013, el inversor volvió a incrementar su participación en Microsoft. LinkedIn, Google, NetApp, Motorola u otras corporaciones tecnológicas componen la cartera de Soros Fund Management, la cual gestiona 9.100 millones. En concreto, sus negocios tecnológicos absorben el 26% de las inversiones del magnate húngaro, como publicó Expansión.

Pese a que no sea una escuela de periodismo, la fundación New America sirve para ilustrar la forma en la que la profesión periodística se pervierte mediante los entramados de poder creados a través de las fundaciones filantrópicas. Para más inri, en 2016, unos documentos filtrados revelaron que George Soros había tratado de influir en los miembros de la Corte Suprema de los Estados Unidos para obtener una decisión favorable en un caso clave sobre inmigración.

Según señala la nota, los miembros de la fundación pidieron directamente a los medios que escribieran favorablemente para influir en los jueces y defender la orden del expresidente demócrata Barack Obama. Algunos de los miembros de la junta de la Open Society que son miembros de dichos medios incluyen a la académica de la universidad Harvard y columnista del Washington Post, Danielle Allen y, efectivamente, al citado Steve Coll.

La filantropía en la lucha entre izquierda y derecha del capital
En la batalla política estadounidense, Soros ha logrado presentarse con la marca progresista abarcando con sus recursos buena parte del espectro mediático de la izquierda.

Así es que el multimillonario ha financiado una amplia gama de medios o portales de noticias extremadamente críticos con el capitalismo. Desde la fundación Pacifica, que a través de las ondas radiofónicas extiende la retórica socialista-marxista de la lucha de clases y el anticapitalismo, hasta fondos para documentales que llevan el lema de la justicia social como estandarte y que fue fundado en 1996.

 Es precisamente mediante ello como se conecta a la Open Society, junto con la Fundación Ford y Carnegie, con el Democracy Now! de Amy Goodman. La relación también fue denunciada por un centro de ideas conservador, como lo es discoverthenetworks.org, impulsado por el think-tank David Horowitz Freedom Center, quien en el año previo a las elecciones de los Países Bajos donó 250.000 euros al candidato ultraderechista Geert Wilders.

En 2001, la fundación se convirtió en parte del Sundance Institute del actor y director Robert Redford. Y, según el think-tank Capital Research Center, entre 1996 y 2008 Soros le asignó al menos 5,2 millones de dólares para la producción de varios cientos de documentales con un contenido crítico con el sistema capitalista que empapa la sociedad estadounidense.

Otros ejemplos de financiación de Soros son el Independent Media Center (IMC), que nació para cubrir las manifestaciones de los movimientos antiglobalización contra la Organización Mundial del Comercio en 1999, o el Independent Media Institute, creado para dotar a las organizaciones de izquierda de recursos para alcanzar sus “objetivos de justicia social”. Todo ellos lo explicaba la profesora Leah Lievrouw en su libro Alternative and Activist New Media: la  plataformas como la IMC, que combinan el elitismo y la tecnocracia con la visión contracultural de un sociedad más justa y abierta, ha sido fundamental para el desarrollo de algunos proyectos de activismo.

Por otro lado, como señalábamos cuando citábamos los orígenes de la procedencia de los datos sobre los fondos de la Open Society, los medios ultraconservadores norteamericanos han acusado de forma reiterada a George Soros de operar como gobernante en la sombra y haber fraguado su fortuna a través de negocios de dudosa procedencia. Pero Soros también se ha dedicado a financiar a grupos que analizan a los medios conservadores.

 Un ejemplo es el Media Matters For America, al que durante varios años la Open Society financió de manera indirecta, otorgando sus subsidios a través de otras organizaciones respaldadas por Soros a este centro, que se define como progresista y tiene el fin de “monitorear” y “corregir” información falsa de los medios de comunicación conservadores del país. Algunos de esos intermediarios eran la Fundación Tides, Democracy Alliance o el Center for American Progress. Todos financiados por Soros de forma directa.

Uno de los proyectos del Media Matters For America fue el NewsCorpWatch, creado gracias a una subvención de George Soros por valor de 1 millón  de dólares. En esta ocasión, el filántropo lo justificó abiertamente: “En vistas de la evidencia que sugiere que la retórica incendiaria de los presentadores de Fox News puede incitar a la violencia he decidido apoyar a la organización, uno de los pocos grupos que intenta responsabilizar a esta cadena por la información falsa y engañosa que tan a menudo transmite. Estoy apoyando en el Media Matters en un esfuerzo por publicitar más ampliamente el desafío que plantea al discurso civilizado e informado en nuestra democracia”.

La lucha que tiene entre ambas corrientes políticas de ningún modo exime las crítica que se vierten hacia el filántropo desde líneas conservadoras: el periodismo norteamericano ha dejado de ser tremendamente partidista, como antaño, para ser el escenario de las distintas batallas entre “la izquierda y la derecha del capital”, como le llamara Corsino Vela.

La profesión hoy aspira a poco más que a hacer fact-checking al poder político, tarea a la que también George Soros, junto con el fundador de Ebay Pierre Omidyar, destinó 500.000 dólares en Reino Unido. ¿Pero quién hace fact-checking al poder económico?

Todo estos sucesos fueron resumidos por Chris Edges en La muerte de la clase liberal: “El capitalismo fue entendido una vez por los trabajadores como un sistema donde luchar, pero el capitalismo ya no se desafía. Los hombres como Warren Buffett, George Soros y Donald Trump ahora percibidos como sabios, simples famosos o populistas en el peor de los casos.

Pero es una lealtad equivocada, la división en Estados Unidos no es entre republicanos y demócratas, sino entre las corporaciones capitalistas y los trabajadores”.
La dependencia del dinero privado como única alternativa a la crisis del periodismo

Las actividades filantrópicas de Soros ilustran a la perfección cómo se fomenta la dependencia del capital privado en la industria periodística. Así se explica que la beca más grande entregada entre 2005 y 2009, de casi 16 millones de dólares, fuera a parar al Media Development Loan Fund, Inc. (MDIF), el único fondo de inversión global del mundo para medios de comunicación independientes.

El MDIF ofrece financiamiento y asistencia técnica para negocios independientes de noticias e información ayudándoles a ser financieramente sostenibles. “Invertimos en medios que ofrecen las noticias, la información y el debate que las personas necesitan para construir sociedades libres y prósperas”.

Los más de 164 millones de dólares que ha invertido el fondo en 113 negocios de noticias independientes en 39 países de todo el mundo desde 1996 habla bien de que la crisis del periodismo, en lugar de solventarse mediante fondos públicos, debe afrontarse mediante inversores que ofrecen planes privados de riesgo.
De esta forma, los medios se encuentran obligados a participar en un ecosistema mediático hipercompetitivo, pero siempre bajo una determinada forma de ver el mundo, liberal o conservadora, alejado del intereses público y reflejando los intereses privados de quien les financia.

 Una conclusión a la que llegaron las principales fundaciones del país en 2011, durante una conferencia en Nueva York que reunió a una serie de fundadores de empresas de medios. Allí se puso de manifiesto que, dada la falta de apoyo comercial y gubernamental, las fundaciones tenían “una gran responsabilidad cívica para encontrar soluciones a la crisis del periodismo”.

 Lo explicaba en un trabajo académico el sociólogo de la Universidad de California en Berkley Rodney Benson, donde señalaba que los medios han quedado atrapados entre el fracaso del modelo de negocio periodístico y la ideología neoliberal, que rechaza ofrecer una respuesta pública a dicha crisis.

“Los reformistas decididos a restaurar la edad de oro del periodismo de servicio público de los Estados Unidos han recurrido a la filantropía para salir del atolladero”, apuntaba Benson. Este es quizá uno de los grandes problemas que supone la filantropía para el periodismo: verse obligado a recurrir al mercado para sostener económicamente un derecho como la libertad de expresión, recogido en la primera enmienda de la Constitución estadounidense.

La corrupción y perversión del debate “público”

Por ello, lejos de ver la filantropía de Soros desde la teoría conspirativa de la nueva o la vieja ultraderecha, como las críticas que ha recibido de Breibart con el fin de buscar un enemigo común contra la ideología liberal, se trataría de verlos en otros términos.

 Por ejemplo, de la misma forma que señalaba el profesor emérito de la London School of Economics (LSE) Leslie Sklair sobre el motivo por el que Soros ha destinado tanto dinero en invertir en medios de comunicación de todo el mundo: “los filántropos corporativos representan el impulso de las relaciones públicas de la nueva clase capitalista transnacional”.

De este modo, al mismo tiempo que financia a los medios de comunicación para que informen de manera libre sobre la actividad política, Soros otorga cuantiosas sumas de dinero a partidos políticos de forma directa o indirecta para avanzar en su agenda.

 En 2004 destinó cerca de 27 millones de dólares en apoyar agendas contrarias al presidente Bush y posteriormente transfirió directamente ocho millones a la campaña de Hillary Clinton, junto al millón que donó a la Fundación Clinton. Ello explica el motivo por el que la antigua secretaria de Estado presionara en su momento en favor de los intereses de Soros, como publicó esta revista en relación a los correos electrónicos filtrados por Wikileaks.

Esta especie de corrupción de la esfera pública habermasiana que lleva a cabo el dinero privado de filántropos mientras dicen salvarla mediante el periodismo libre se ilustra perfectamente con algunos ejemplos concretos.

En el año 2009, George Soros propuso a través de Project Syndicate una iniciativa para que los países desarrollados crearan una especie de “fondo verde” para combatir el cambio climático en los países en desarrollo mediante la inyección de miles de millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para proyectos agrícolas.

La cuestión era de interés para el filántropo puesto que uno de sus fondos tenía más de 200 millones de dólares en Adecoagro, participación que vendió en 2017, una compañía cuya domiciliación legal se encuentra en Luxemburgo. Adecoargo posee cientos de miles de hectáreas de tierras de cultivo en América del Sur y se beneficiaría enormemente de dicha iniciativa.

Una visión favorable al medioambiente que bien puede cambiar según sus intereses lo requieran. Si bien Soros ha incrementado sus inversiones multimillonarias en empresas estadounidenses y extranjeras que extraen petróleo y gas, también defendió una propuesta del gobierno de Barack Obama para emplear el gas natural como un combustible menos intensivo en carbono con el fin de tender hacia un “futuro de energía limpia”.

Dicha medida gubernamental ofrecía grandes  incentivos a Westport Innovations, una compañía que convierte motores diésel para el uso de gas natural y es parcialmente propiedad de uno de los fonos de Soros, como señalaba The Street.

En resumen, Soros le enseña al periodismo una lección importante: la industria tiene futuro siempre que la billetera de los filántropos esté abierta. Pero la concepción de ‘sociedad abierta’ apoyada por el filántropo es una sociedad dependiente del dinero corporativo.

 Una interpretación bastante peculiar de aquella idea expuesta precisamente por Karl Popper en el segundo tomo de La Sociedad abierta y sus enemigos: “Si estamos en silencio, ¿quién hablará?”.

 Ahora todos los medios tienen la capacidad de hablar, pero no de lograr cambios de calado, puesto que quienes corrompen el sistema democrático son los mismos que financian la profesión que debe soportarlo; el componente crítico del periodismo se diluye ante la hegemonía cultural dominante, como revelan los Papeles del Paraíso. Lo resumía a la perfección el escritor Martín Caparrós cuando hablaba precisamente de dicha filtración: “El periodismo es un engranaje necesario de este juego hipócrita: el que obliga a los gobiernos a decir, cada tanto, ‘Oh, qué sorpresa, aquí se roba’, y hacer como si fueran a hacer algo”.

Solo que el mercado ya ha superado a los gobiernos. El periodismo, inmerso en una crisis eterna, se encuentra en tierra de nadie batallando contra unos gigantes que no parecen ser otra cosa que molinos de viento. Como le ocurría al Don Quijote dibujado hace siglos por Cervantes."            (

21/5/18

“En RTVE crearon una redacción paralela con periodistas afines a medios del PP”

"Al otro lado del teléfono está Lara Prieto, vicepresidenta del Consejo de Informativos de TVE, un órgano elegido por los trabajadores del ente que se encarga de velar por la imparcialidad de los servicios informativos, y por tanto, de advertir acerca de los ejercicios de manipulación y las injerencias de los gobernantes de turno. 

Prieto denuncia la situación de bloqueo a la que el PP ha sometido la renovación de la cúpula de RTVE y aunque admite que atraviesan por una etapa oscura en cuanto a independencia de los poderes políticos, ensalza la resistencia de la mayoría de los trabajadores y defiende la necesidad de una radio televisión pública de calidad como herramienta para garantizar el derecho de los ciudadanos a ser informados.

¿En qué situación se encuentra la renovación de la cúpula de RTVE?

Ahora mismo está totalmente bloqueada. Los tres consejos de informativos hemos denunciado las maniobras dilatorias que está utilizando el PP para retrasar e incluso paralizar la renovación de la cúpula de RTVE. 

Están bloqueando un acuerdo alcanzado hace más de un mes por todos los partidos de la oposición, por partidos de muy diferentes tendencias ideológicas; Ciudadanos, Podemos, PSOE, ERC, PNV...están todos salvo el PP. Nos parece que esa actitud dice poco de la calidad democrática del Partido Popular, que utiliza los resortes parlamentarios para seguir controlando la radio televisión pública. 

¿Lo hace para mantener a los actuales consejeros? 

Claro. En junio caduca el mandato de todo el Consejo de Administración. De hecho, creo que desde 2013 ha caducado el de varios consejeros, pero en junio, finaliza el mandato del presidente y de todos los consejeros. El Consejo de Administración que hay ahora no representa la actual correlación de fuerzas parlamentarias: son nueve, seis del PP; uno de CIU, un partido que ya no existe; otro del PSOE y otro de IU. 

Los partidos nuevos no tienen representación. Creemos que el acuerdo que alcanzaron las grupos de la oposición puede garantizar que se recuperen los criterios profesionales en la casa, que es lo que pedimos, en sustitución de los que hay ahora, basados en intereses partidistas y progubernamentales.

¿Cómo valoran la labor de José Antonio Sánchez, presidente de RTVE, y Álvarez Gundín, director de los Servicios Informativos de TVE?

Muy negativamente, porque han puesto los Servicios Informativos de TVE al servicio del Gobierno. No hay pluralidad ni independencia. Así lo hemos ido documentando los diferentes consejos de informativos durante todos estos años, con informes trimestrales de más de 800 páginas que se hacen en base a las normas de TVE, al libro de estilo y a la propia ley. No hay criterios subjetivos y el resultado es abrumador; solo en 2017 constatamos y denunciamos más de 200 casos de malas prácticas. 

Con esta mochila, nuestra valoración sobre la labor de José Antonio Sánchez y Álvarez Gundín es muy negativa. Por cierto, no sé si recordarás que José Antonio Sánchez se declaró en sede parlamentaria votante del PP. Alguien con ese perfil no puede garantizar la independencia y pluralidad de RTVE. 

¿Con el modelo actual se puede hacer periodismo independiente?

Es muy complicado, no porque no queramos, sino porque no nos dejan y tienen muy fácil impedírnoslo. Cuando llegó la actual directiva se produjo un barrido de los profesionales que resultaban incómodos para sus intereses, previamente hubo otro en la etapa de Julio Somoano. Profesionales que estaban trabajando en los informativos diarios fueron trasladados a otro tipo de programas, que no es que tengan menos importancia porque muchos son de servicio público, pero digamos que les quitaron de la primera línea de información.

En 2015, el Consejo de Informativos denunció la creación de una redacción paralela. 

A los dos meses de llegar Álvarez Gundín se cargaron a todos los jefes de área, gente de mucho prestigio que fue sustituida por otros más dóciles o que responden mejor a los intereses de la dirección. Con la excusa de que hacía falta reforzar la redacción porque había muchos procesos electorales trajeron a un grupo de personas y los distribuyeron estratégicamente por las áreas más relevantes.

¿Estaban dentro de la bolsa de empleo de RTVE?

Muchos de ellos, no. Para estar en la bolsa tienes que haber hecho prácticas en la empresa o haberte presentado a la oposición. Muchos de estos periodistas, me cuesta llamarlos periodistas, no estaban en la bolsa. Venían de medios afines al PP, como Intereconomía.

Han lanzado en las redes la campaña #AsíSeManipula, ¿cómo surgió la idea?

Son dos cosas diferentes. La iniciativa #AsíSeManipula es ajena al Consejo de Informativos. Fue idea de un grupo de mujeres, que surgió al calor de la huelga feminista del 8 de marzo, para denunciar en primera persona la manipulación y para dar una perspectiva de género a RTVE. Aquí también sufrimos la brecha salarial. 

Por ejemplo, en Radio Nacional no hay ni una sola directiva. Algunas de las periodistas que estamos en el Consejo, diría que todas, formamos parte de ese grupo, pero a título individual. Como te digo, son dos iniciativas muy diferentes. Los consejos de informativos somos órganos elegidos por los informadores y llevamos nuestro ritmo, un poco más lento, porque tenemos protocolos que cumplir.

¿Cómo se orquesta la manipulación?

Por ejemplo, te encargan una información que tiene dos versiones pero te prohíben dar una. Preguntas por qué y te responden "porque no". O directamente te estructuran la pieza; te dicen que tienes que poner este total de fulanito y este otro de menganito. Coartan totalmente la libertad del periodista. Puedes hacerles caso o no, puedes discutirlo y en última instancia puedes decidir no poner la firma y no hacer la locución de la noticia. 

Normalmente, si hay un tema delicado, se lo encargan a alguien que saben que no va a protestar. Es muy fácil controlar la información en un telediario; ponen a dos o tres personas en las áreas claves, como economía o nacional, y así controlan los temas importantes. Quiero dejar claro que hay resistencia. La mayoría de los profesionales de RTVE nos oponemos a la manipulación, pero ellos tienen la sartén por el mango. 

¿Hay represalias para los trabajadores que se resisten?

Por supuesto. Hay llamadas a despachos, amenazas y llegado el caso te cambian de espacio. Te pongo varios ejemplos; ¿recuerdas los audios de Fernández Díaz? (en 2017, Público sacó a la luz una conversación entre Jorge Fernández Díaz, por entonces ministro del Interior, y Daniel de Alfonso, por entonces director de la Oficina Antifraude de Cataluña). Un compañero fue trasladado del área de nacional a Los Desayunos, en horario de madrugada, porque se negó a hacer la pieza debido a que le prohibieron emitir los audios.

Otro; estuvieron a punto de echar a una compañera por oponerse a la manipulación. Llegó a recibir el burofax con el despido, pero gracias a la presión del Consejo de Informativos logró seguir en la casa.

En mi área, el compañero que era especialista en información laboral fue trasladado al programa de lengua de signos. Ahora, todas las noticias relacionadas con materia de laboral la hacen personas de la redacción paralela. En mi caso, llevo tres años sin hacer información laboral porque son temas considerados sensibles por la dirección.

En estas condiciones, ¿cómo es el día a día en la redacción?

Depende de cada uno, pero el ambiente no es bueno ni constructivo ni invita a la ilusión. No es agradable, hay una sensación de malestar.

Hace unos años, cuando Julio Somoano era director de los Servicios Informativos de TVE, dijo: “Ahora mismo, el programa de los Servicios Informativos que menos audiencia tiene es en el que hay más miembros del Consejo: El Mundo en 24 horas”.

No recuerdo esas declaraciones, pero se desacredita él solo. Lo que te puedo decir es que en ese programa hay gente de reconocido prestigio y muy respetada por la redacción. El equipo de El mundo en 24 horas, y ahora mismo no hay nadie del Consejo, es ampliamente reconocido en la redacción por sus cualidades profesionales.

En anteriores etapas, ¿tenían más libertad para trabajar?

Por supuesto, en la etapa de Fran Llorente como director de informativos se trabajaba con libertad e independencia, y los telediarios recibimos premios internacionales que así lo constatan. En esa etapa de ocho años, que coincidió con el Gobierno de Zapatero, se modificó la ley para que los altos cargos de RTVE fueran elegidos por consenso parlamentario. Fue una de las épocas más brillantes y más ilusionantes.

Queremos trasladarle a la gente que la televisión, la radio y la web son suyas, porque se financian con sus impuestos y no deberían estar sometidos a ningún partido. Es verdad que hemos tenido etapas muy negras en cuanto a independencia, pero también han habido épocas muy buenas.

En la etapa de Fran Llorente, el Telediario 2 de TVE fue reconocido como el mejor informativo del mundo, por delante de los británicos de la BBC o los franceses de la TF1. Sin embargo, el PP le cesó del cargo. 

Yo no estoy en la cabeza de los que despidieron a Fran Llorente, pero te puedo asegurar que con Llorente se hacía un periodismo independiente. Él mismo ha contado que recibía llamadas de todos los partidos políticos. Los partidos siempre van a intentar presionar, la cuestión es que haya directivos que sean capaces de frenarles. Fran Llorente recibía llamadas, pero se mantenía firme en preservar los criterios profesionales en el tratamiento informativo. Eso es lo que queremos que vuelva a suceder.

¿Qué está pasando en Informe Semanal? Es un espacio que ha sido referente informativo y que ahora está permanentemente en el centro de las críticas con acusaciones de manipulación.

Se están cargando un programa histórico. Tiene los mismos problemas que los informativos. Ahora, en Informe Semanal, se hace un tipo de información favorable a los intereses del Gobierno, con ausencia de pluralidad. Cuando estalló el caso Cifuentes hicieron un reportaje donde no se citó a eldiario.es, el medio que había destapado lo sucedido. 

El presidente de la corporación esgrimió que Informe Semanal no estaba para citar fuentes, sin embargo, cuando se hizo el reportaje sobre el vídeo de Cifuentes hurtando cremas en un supermercado sí nombraron a Okdiario. Están llevando al absoluto descrédito a un programa que fue referente informativo. Creemos que Jenaro Castro está incapacitado para dirigir Informe Semanal.

¿Qué modelo podría garantizar la independencia de RTVE?

Nosotros defendemos que el concurso público es el camino para intentar salvaguardar la independencia. Es decir, que el presidente y los consejeros se elijan por criterios profesionales y, a partir de ahí, que esos mismos criterios rijan en todas las áreas de la redacción.

¿A qué se refiere con criterios profesionales?

A que las decisiones se tomen en base a criterios meramente periodísticos, de interés informativo, no como se está haciendo ahora para intentar beneficiar al Gobierno y perjudicar a la oposición. Me refiero a hacer periodismo, que es lo que queremos la gran mayoría de la redacción.

¿Cree que se puede garantizar la independencia de RTVE si es el Parlamento quien elige a los altos cargos, aunque sea por consenso?

En mi opinión personal, lo ideal sería que la elección de la cúpula de RTVE estuviera al margen, pero supondría un paso adelante si se eligiese con un consenso parlamentario muy amplio. Personalmente, cuanto más lejos de RTVE estén los políticos, mejor.

¿Tienen esperanzas en que mejore la situación actual?

Sí, porque creemos en la pluralidad. Esperemos que el PP recapacite y se sume al acuerdo con sus aportaciones. Confiamos en que antepongan el derecho de los ciudadanos a tener unos medios públicos independientes a sus intereses particulares.

¿Por qué son necesarios los medios de comunicación públicos?

Los medios privados, salvo excepciones, son totalmente dependientes del propietario del medio, que son grandes fondos de inversión y grandes empresas, y ahí es muy difícil hacer periodismo independiente en según qué temas. La radio televisión pública, si conseguimos librarnos del yugo de la gubernamentalización, es el mejor instrumento para dar a los ciudadanos una información independiente, plural y veraz."                       (PABLOMM, CTXT, 05/05/18)

10/5/18

¿Por qué no hay periodistas de medios privados que denuncian la manipulación en sus empresas?

"Están alcanzando un gran protagonismo en medios y redes las denuncias de manipulación que están haciendo públicas los trabajadores de RTVE. El detonante ha sido el uso de la mayoría absoluta del PP en el Senado para paralizar la renovación de la dirección del ente público. La actual dirección fue aprobada por las cámaras de la anterior legislatura, no obedecen, por tanto, a la representatividad política actual. De ahí que el bloqueo del PP haya indignado al resto de los partidos políticos.

Y no solamente a los partidos, también los consejos de Informativos, las secciones sindicales y el propio Comité Intercentros, en el que están representados los trabajadores, están protagonizado diferentes actos de protesta. En las redes, bajo el hashtag  #AsíSeManipula, las trabajadoras de RTVE iniciaban el 30 de abril en Twitter e Instagram una campaña para “denunciar la manipulación” en la corporación de radio y televisión pública. 

Desde el usuario MujeresRTVE se retuiteaban numerosos ejemplos de manipulación recordando que “se hace con el dinero de todos”. “No somos cómplices y nos negamos a aceptarlo” señalaban. Además, invitaban a los espectadores de TVE, oyentes de RNE y usuarios de la web de RTVE.es a participar y relatar ejemplos de manipulación en sus redes sociales con el hashtag #AsíSeManipula. Un detalle a tener en cuenta, que las denuncias sea protagonizadas por las mujeres.

El indignante panorama de manipulación en RTVE, al igual que el que se vivió o se vive en Canal9 o Telemadrid, lleva a muchos ciudadanos a replantearse la existencia y la viabilidad de contar con una televisión pública. Y ese es el asunto que quiero tratar.

 El primer detalle a destacar es que una campaña donde los trabajadores de la comunicación denuncien la manipulación en el medio que trabajen es impensable en el ámbito privado. Es verdad que la manipulación en un medio público es más indignante porque se hace con el dinero de todos, pero no debería ser menos denunciable la manipulación en un medio privado. 

No sirve como justificación que una empresa privada es libre de adoptar una línea editorial u otra. Las televisiones y radios disfrutan de una concensión pública, se considerán depositarias de un servicio público y están obligadas profesional y legalmente a la veracidad y la pluralidad en sus contenidos.

 No podemos aceptar desequilibrios ni manipulaciones por muy privadas que sean, del mismo modo que no aceptamos que una empresa privada de conservas elabore alimentos en mal estado, una farmacéutica comercialice medicamentos fraudulentos, una inmobiliaria construya edificios inseguros, un hospital privado preste una mala asistencia sanitaria o una autopista de capital privado esté mal señalizada.

Para los políticos neoliberales la caída en desgracia de la televisión pública no es un problema mayor, entre otras razones porque saben que su ideología se transmite con mucha más impunidad en un medio privado sin tener que dar incómodas explicaciones a trabajadores, sindicatos o partidos de oposición. 

Es más, hundir su prestigio puede no ser una mala opción si con ello los ciudadanos comienzan a replantearse el gasto en medios de comunicación públicos y emigrar, por ejemplo, en el caso español, a las televisiones de Berlusconi o Planeta. No olvidemos que, durante su presidencia de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre más que manipular los contenidos de Telemadrid, su objetivo era privatizarla.

Por mucha manipulación que suframos en las televisiones públicas el nivel de libertad de sus periodistas y las posibilidades de regeneración siempre serán mayores que en los medios privados.

 Nadie se puede imaginar que una televisión privada emitiese lo que sucedió en TVE1 en julio de 2009, cuando los profesionales de la televisión pública no dudaron en emitir en el informativo el ataque que sufrió el periodista de la cadena por parte del jefe de prensa del ministerio de Trabajo, molesto por una pregunta que el profesional le hizo al ministro en la rueda de prensa. 

Todos los telespectadores pudieron ver y escuchar cómo le decía al periodista. “Voy a pedir quién eres para evitar que vengas a este Ministerio”. ¿Se imaginan una televisión privada emitiendo una amenaza similar del jefe de prensa del dueño de la cadena dirigida a un periodista de esa misma cadena? Simplemente lo despedirían y listo.

Tras el escándalo de las fiestas con prostitutas del primer ministro italiano Silvio Berlusconi en Cerdeña, su obsesión era que ninguna televisión italiana importante entrevistase a ninguna de ellas. Berlusconi no lo tenía difícil, controlaba las principales privadas como propietario de Mediaset y las públicas como primer ministro. Sin embargo, RAI2 terminó entrevistando en su estudio a una de las  prostitutas ante la indignación de Berlusconi. La conclusión es clara: resulta más fácil que un propietario controle la televisión privada que un primer ministro controla la televisión pública.

Ahora, cínicamente, los medios privados están informando con profusión de las denuncias de manipulación de los periodistas de RTVE, pero no olvidemos que las suyas son igual o mayores y sin posibilidad alguna de sus profesionales para denunciarlas.

Con toda la rabia que nos genere la manipulación de los gobernantes de la televisión pública, es importante que no olvidemos que, a diferencia de las privadas, se pueden crear órganos participativos y plurales de control, sus periodistas (como estamos comprobando) pueden denunciar, algo impensable (como también estamos comprobando) en un medio privado y, en última instancia, la dirección del medio público cambiará tarde o temprano cuando echemos al gobierno que la manipula. 

Lo que es imprescindible es que los periodistas de las televisiones públicas sean valientes para denunciar las manipulaciones, y los de RTVE lo son, y que los ciudadanos seamos capaces de quitarnos de encima a los dirigentes que usan los medios públicos para engañar."      (Pascual Serrano, Público, 09/05/18)