3/5/16

Los dosieres de Encarna sobre el Gran Wyoming... los dosieres de Rajoy sobre Pablo Iglesias

"Corría el año 1992 y la elaboración de dosieres era frecuente. Se trataba de informes fabricados por una especie de sicarios mediáticos, aunque los autores anónimos tenían nombres y apellidos y eran conocidos en el gremio; por un módico precio elaboraban un informe falso, pero bien hecho, con la intención de desprestigiar a alguien. 

A partir de ese informe, se iban desgranando datos que de una u otra forma iban componiendo un retrato de un personaje al que se tachaba de corrupto, de delincuente: se le linchaba. Como en España la difamación es gratuita y, si acaso, después de mucho pelear en la justicia se consigue cierta reparación en forma de disculpa, pero nunca algo que compense el daño hecho, estos dosieres proliferaron y se usaron más como método de extorsión, amenazando con sacarlos a la luz, que como información publicable. En esta España plagada de periodistas dispuestos a dar pábulo a la mentira a sabiendas, la amenaza del daño que causaban estos dosieres tenía mucho sentido.

Yo tuve el honor de que me dedicaran uno. Entonces trabajaba de presentador un programa de Telemadrid llamado La Noche se Mueve que tenía mucho éxito, pero sólo en Madrid. A toro pasado me hace ilusión que el fascio español me viera ya como un peligro potencial, eso indica que estaba en el buen camino.

Digo a toro pasado porque en su día no me hizo ninguna gracia, sobre todo porque en el dosier incluían a mi padre como una especie de testaferro que era el que llevaba a cabo la creación y mantenimiento de las empresas pantalla con las que, supuestamente, mi familia se embolsaba los millones. 

En medio aparecían políticos de la época, como Leguina y Barranco, que serían los que pasaban los millones a mis cuentas corrientes a cambio de supuestos servicios que no se especificaban, no se decía en base a qué cobraba yo esa pasta. 

Como decía, esto circulaba por ahí, por despachos de gente importante, medios de comunicación, y la única función que cumplía era desprestigiar al titular del dosier. Hablaban así, en términos generales: ése del que ya sabemos a qué se dedica, y todos parecían saberlo dando a entender que mi condición de chorizo era pública y notoria.

La cuestión se complicaba cuando estos dosieres caían en manos de bocazas sin escrúpulos como Ángel Matanzo, concejal del Ayuntamiento de Madrid, o Encarna Sánchez. El primero me comunicó personalmente que me iba a hundir con esa basura y lo intentó, y la segunda se dedicó a darla por entregas en su programa. La cuestión no es que fuera cierto lo que se decía, sino que coincidieran las versiones. Ese era el sentido del dosier. Todos se agarraban a la misma mentira y la convertían en hecho cierto.

Fue Máximo Pradera, colaborador del programa en aquel tiempo, el que me avisó de que en la COPE se estaban vertiendo acusaciones graves contra mí y mi familia. No hice caso hasta que me trajo una grabación en la que entendí que la cosa no iba en broma. 

Allí se daban números de cuentas, trasvases importantes de dinero entre ellas, nombres de personas y de sociedades pantalla, entre insultos y gritos de “sinvergüenzas, “ladrones”, “matáis de hambre a los obreros”, dedicados a mí y a mi familia. 

Si yo lo hubiera oído de otro pensaría que le habían pillado, en ningún caso que se lo estaban inventando. Y menos aún que la persona que lo bramaba, Encarna Sánchez, supiera que era todo falso. Estaba convencido de que la habían engañado.

La cosa acabó en los tribunales y allí, ante mi sorpresa, Encarna Sánchez, a pesar de que aporté numerosas grabaciones de programas, negó la mayor, dijo que no había dicho ni una palabra de todo aquello y que las grabaciones las había hecho yo con imitadores, que tenía conciencia de ellas porque alguno de ellos, arrepentido, se lo había confesado avergonzado. 

Tras soltar cuatro frescas al juez por haberla hecho perder el tiempo de esa manera, abandonó la sala. Detrás de ella se marchó su abogado alegando que tenía otro juicio y allí nos quedamos con dos palmos de narices el juez y nosotros, los demandantes. A pesar de que en aquel momento el juez se indignó con ella, en la sentencia le dio la razón.

Yo me cuidé mucho de no citar los insultos ni nada de lo que pudiera parecer crítica hacia mi trabajo en la demanda, tan solo acusaciones de la comisión de delitos. En el colmo de la estupidez, esta señora llegaba a decir que yo trabajaba en Telemadrid por una sola razón: era hijo ilegítimo del director general de la cadena. El susodicho me sacaba sólo diez años. Ese era el nivel. Esta señora amoral, sin escrúpulos, tenía dedicado el estudio más grande de la COPE a su memoria tal y como rezaba una placa la última vez que visité la emisora.

El juez no sólo no me dio la razón en nada, sino que me soltó un rapapolvo importante. Venía a decir que si no estaba dispuesto a aguantar críticas, que mejor me dedicara a otra cosa. De paso, tal y como me obligaba la ley, la demanda la dirigimos al responsable civil subsidiario, en este caso la Conferencia Episcopal, propietaria de la emisora. 

En este punto también se detuvo el juez en su sentencia preguntándome quién era yo para arremeter contra esa institución. En fin, me costó una pasta el proceso, y cuando intenté recurrir no pude porque había un defecto de forma y la fecha no coincidía con no se qué y me lo tuve que comer.

Para mí fue la constatación de que la justicia no era igual para todos.

Rememoro la época de los dosieres a raíz de la polémica suscitada ahora con la aparición de un dosier anónimo dedicado a Podemos, que dice la prensa que fue remitido desde la Dirección Adjunta Operativa de la Policía (DAO) a la UDEF, y cuyo destino real han sido los medios de comunicación.

 Entre otros el conocido periodista Eduardo Inda, que afirma tenerlo desde hace meses pero que las fuentes le dijeron que no lo publicara hasta que recibió la orden de hacerlo; y Manos Limpias, que lo adjunta como parte en una querella en el Tribunal Supremo.

La misma forma de proceder de aquellos tiempos, pero con un agravante: ya no son delincuentes que trabajan en la impunidad los que utilizan estos métodos para la extorsión, o el linchamiento mediático del rival, razón por la que los autores permanecían en el anonimato, sino la propia policía del Estado que debería perseguir este tipo de acciones.

En eso que llaman Estado de Derecho, que es el espacio donde dicen que nos movemos, estas cosas no tienen cabida. Mejor dicho, no deberían tenerla. A los ciudadanos que no están cometiendo ilegalidad alguna no se les vigila, no se les investiga ni se les persigue a no ser que se tenga una orden judicial que lo autorice y justifique por estar inmersos en una causa.

Los medios de comunicación se han centrado en el contenido del informe saltándose la ilegalidad de su elaboración y sin señalar a los responsables de la misma, que son nada menos que el ministro de Interior y altos cargos de la Policía afines al PP.  

Se habla de una “unidad secreta” que es la que se encargaría de este trabajo, así como de recabar investigación sobre políticos ligados al proceso soberanista catalán. Cuando CIU protestó ante el ministro por estos hechos, éste los mandó “al psiquiatra”.

 Resulta que ahora se reconoce la existencia de esa “unidad secreta” destinada a hacer juego sucio al servicio de los intereses de un partido, con el aplauso generalizado de los medios de comunicación afines, más interesados en publicar su contenido que la distorsión legal y el atentado al Estado de Derecho que supone la existencia de esta brigadilla político-social inserta en la Policía.

Con respecto al contenido del Informe PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima), así lo titula la Policía, se trata de un estudio sobre los ingresos que a lo largo de diez años han obtenido algunas de las cabezas visibles de la formación política, y supone que la totalidad de sus ingresos profesionales, colaboraciones en televisión, trabajos de toda índole, becas y demás, han ido a parar a las arcas del partido incluso mucho antes de que existiera.

 De paso, hace socios a los receptores de los salarios y a los propietarios de las empresas que pagan. Como si uno, por ejemplo yo, fuera responsable de los negocios de las personas que fundaron en su día la cadena para la que trabajo y pudieran cuestionarme si en algún caso los fondos aportados a la constitución de la sociedad fueran de procedencia ilícita.

Hasta ahí, una vergüenza, pero la cosa va más allá. No sólo desgrana los ingresos, por cierto, declarados, sino que en ese informe la Policía emite juicios de valor político dignos de la extrema derecha apelando a la inconveniencia de la propia existencia de la formación. 

Es decir, la Policía se convierte en un grupo de represión para evitar que Podemos pueda seguir desarrollando su labor política y apela a quien corresponda a que tome cartas en el asunto y lleve esas cosas ante los tribunales, olvidando que la Policía tiene la obligación de personarse ante el juez en cuanto detecte una actividad delictiva.

También se aportan recortes de prensa, declaraciones de políticos y periodistas y otras cuestiones que deberían quedar al margen de las actividades de una Policía al servicio de los ciudadanos.

En un apartado se afirma que el fin de las emisiones de los programas en los que trabajaban los investigados no es otro que dar “un golpe de Estado encubierto financiado por los gobiernos de Irán y Venezuela". "El dinero serviría para hacer apología de la izquierda más radical con el fin de desestabilizar los gobiernos occidentales y justificar sus respectivos regímenes…”.

Al menos, antes, este tipo de dosieres a la carta para hundir a un rival político los elaboraban delincuentes que tenían que ocultar sus nombres para evitar ser denunciados y perseguidos por la justicia. Ahora el anonimato viene desde la Policía que esconde quién o quiénes se encuentran detrás de esta basura.

La guerra sucia desde el Ministerio del Interior está declarada y son los compañeros de Gobierno del ministro Fernández Díaz quienes se indignan, en los pasillos del Congreso y comisiones de investigación, por el contenido de esos informes que ellos mismos elaboran.

Está claro a quién ven como el enemigo.

Con los otros dos están dispuestos a pactar.

Saque cada uno sus conclusiones."                    (El Gran Wyoming, Infolibre, Sin Permiso, 16/04/16)

28/4/16

El cinismo de El País y los otros mayores rotativos en España... es que Zandi paga a Cebrián desde Seychelles los impuestos de su ‘regalo’ en la petrolera (una evidencia)

 "(...)  El jueves 21 de abril de 2016 Pablo Iglesias presentó un libro en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense, En defensa del populismo, de Carlos Fernández Liria. 

Allí, Iglesias mencionó a un periodista del diario El Mundo y en él personalizó/simbolizó los ataques y desinformaciones que muchos medios de comunicación (no todos, por fortuna) han perpetrado y siguen perpetrando contra la imagen de Podemos en general y de Iglesias en particular.

Que Pablo Iglesias tiene toda la razón en lo que dice no cabe duda, ¿o es que puede uno escribir lo que desee y como desee y esperar además que nunca le digan nada en público?, ¿desde cuándo el periodista y el periodismo no puede ser sometido a crítica libre y abiertamente mientras ellos se permiten enjuiciar a los demás?
Soy catedrático de periodismo y he ejercido la profesión durante quince años y mi manera de defenderla no es marchándome cuando me cuestionan sino explicar y escribir sobre las causas que existen para que la credibilidad del periodismo haya caído por los suelos. Hay colegas que afirman que los periodistas que estamos en la universidad somos los malos periodistas. No, nada de eso, somos los que nos viene estrecha la profesión (...)
Denunciar con nombres y apellidos

Pertenezco a la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y no estoy de acuerdo con defender a quienes manipulan interesadamente la información para servir a un poder al que Podemos inquieta, lo de menos aquí es el periodismo, lo importante es que el periodismo se convierte en propaganda, en servosistema, como diría el profesor Fernando Quirós, catedrático de la misma Universidad Complutense, y encima pretende que todos callemos.

Comprendo que la FAPE está en su papel de salir en pro de un periodista pero no es cierto que se le deba censurar a Iglesias la personalización en nombre de la deontología periodística y la ética política. (...)
Igual que le indican al señor Iglesias desde los medios que no denuncie en público sino que lo haga desde los juzgados o desde los propios medios de comunicación (en el primer caso la causa dura años y en el segundo las puertas están casi todas ellas cerradas), si el periodista aludido cree que ha sido difamado, cuenta igualmente con los tribunales de justicia porque del apoyo mediático ya goza.

 Tal vez en el juzgado salieran a relucir los numerosos trabajos de investigación que se han elaborado dentro y fuera de la universidad sobre las tergiversaciones que ha sufrido Podemos desde los medios de comunicación más masivos, cuando los mensajes de medios supuestamente progresistas han coincidido con otros de medios que se definen como de centro derecha, liberales o conservadores.

Por ejemplo, El País, Abc y El Mundo coincidieron en 2014 en lanzar en primera página un único mensaje: que los ciudadanos temieran la presencia de Podemos porque estaba apoyando a ETA y porque el Bundesbank creía que era una amenaza para la estabilidad económica de España. Esta “información” tuvo un “efecto de arrastre” en otros medios.

Mi indignación no es por el hecho que ha sucedido en sí, sino porque no poca prensa pretende hacer creer a la opinión pública algo así como que es inmune a las críticas desde la universidad cuando en la universidad ya tenemos clara esta campaña anti-Podemos y, como ya indiqué, se ha demostrado en no pocos trabajos de investigación elaborados sobre el fenómeno Podemos.

¿Creen los colegas periodistas que los profesores-periodistas que nos dedicamos a estudiar a diario sus mensajes no estamos defendiendo nuestra profesión? Ellos saben que numerosas indagaciones publicadas (y silenciadas) sobre el asunto están en lo cierto pero deben comer todos los días, ni siquiera entrevistan ni dan cancha a quienes hemos demostrado que el periodismo no es libre, no los dejan o ellos se autocensuran.

El propio Pablo Iglesias elaboró en 2014 el guión del conocido documental –a pesar del silencio de la prensa- Una mosca en una botella de Coca Cola –dirigido por Javier Couso- donde se exponen algunos de los intereses que ocultan los grupos mediáticos en España.

Este documental puede ser completado por el libro Traficantes de información, de Pascual Serrano, y por otro documental, Sombras de libertad, emitido por La 2 en Documentos TV, si bien en esta ocasión se denuncian las censuras y choques de intereses en el ámbito de las corporaciones mediáticas en Estados Unidos, con un destacado papel del profesor McChesney, uno de los pocos investigadores de estos temas en aquel país, que está sufriendo las consecuencias de su línea de trabajo en forma de negación de subvenciones, por ejemplo. Ambos documentales pueden hallarse en Internet.

Es curioso que las organizaciones de periodistas nacionales e internacionales hayan denunciado reiteradamente la influencia de la propiedad de los medios en la libertad del periodista y ahora cuando Iglesias lo vuelve a expresar desde la universidad condenen su derecho y su deber a comunicárselo a una opinión pública que lo sabe pero que ignora hasta dónde llega esa influencia y esa presión contra el periodista y si se coacciona al periodista y al periodismo se le niega al ciudadano su derecho constitucional a una información veraz y, por tanto, se daña a la propia democracia. (...)

Es extraña la actitud de los periodistas en este caso aunque comprensible. El mismo día en que Iglesias proyectaba sus críticas se producía otro hecho, ignorado o casi por la opinión pública. Los periodistas de El Mundo estaban movilizándose por el ERE que prepara Unidad Editorial (Unedisa), la empresa editora. (...)

¿Por qué no se levantan y se van los periodistas de ningún acto como protesta por éste y los otros numerosos EREs que se van presentando paulatinamente en todos y cada uno de los grupos mediáticos españoles? ¿Por qué no se van cuando Mariano Rajoy o el PP los despacha con una rueda de prensa virtual o sin palabras? ¿Por qué cuentan los periodistas una cosa en público y a mí me dicen otras en privado que no voy a revelar para no perjudicar a nadie? (...)

Los papeles están repartidos, la SER promociona al PSOE con descaro y la COPE al PP sin disimulo, es lo que hay y bien que lo lamento porque no me gustan las manipulaciones ni contra Podemos ni contra nadie. (...)

Lo mejor que dijo Pablo Iglesias en la citada presentación del libro es que estaba en la universidad, no en una rueda de prensa. En efecto, estoy cansado de escuchar en la universidad a supuestas estrellas del periodismo que no hablan en clave universitaria sino publicitaria de sus empresas, no hablan para formar estudiantes ni para los docentes y los científicos sino para agradar a sus jefes y preservar el estatus o subir.

Los periodistas de pro se ponen nerviosos en la universidad, es cierto, porque en la universidad no se depende de intereses de grupos mediáticos y puede haber en la sala quien se levante en un coloquio y plantee asuntos imprevistos y hasta desconocidos.

Hay que tener valor para todo: para irse cuando no gustan las palabras de Pablo Iglesias pero también para largarse si en lugar de Pablo Iglesias se trata de un banquero o de los propietarios de una corporación cualquiera que, a su vez, es accionista y anunciante de los medios de comunicación en los que los protestones periodistas trabajan.

Pongamos un caso, para terminar. Todos los años se falla el Premio Planeta de novela. Días antes se suele filtrar el ganador. Al menos dos miembros que lo han sido del jurado de este galardón han hablado de sus circunstancias internas. 
Pero la prensa está allí, en masa, compartiendo mesa y mantel y hasta la Casa Real ha acompañado esta ceremonia. En esta ocasión, nadie se levanta y se marcha a desarrollar otros asuntos. Si Pablo Iglesias se convirtiera en un magnate con inversiones en medios de comunicación tal vez ya no sería un deslenguado sino un millonario excéntrico, acaso como Jeff Bezos, dueño de Amazon y de The Washington Post, el diario que destapó el Watergate, ¿se acuerdan?"              (Ramón Reig, Rebelión, 26/04/16)

"En una conferencia dada hace unos días por el Secretario General de Podemos, el Sr. Pablo Iglesias, en la Universidad Complutense, este hizo una crítica en general a la mayoría de periodistas que mediáticamente cubren la actualidad de este partido, tomando como referencia a un periodista del rotativo El Mundo, aunque podía haber escogido cualquier otro. 

Criticó el sesgo anti-Podemos de la mayoría de tales profesionales, empleados o contratados por los mayores rotativos del país, que han mostrado una gran hostilidad en general hacia Podemos, y hacia Pablo Iglesias en particular.

Predeciblemente, al día siguiente todos los mayores rotativos escribieron editoriales denunciando este comportamiento del Secretario General de Podemos. De especial interés es el escrito por El País, titulado “Iglesias ataca a la prensa”, en el que acusa, una vez más, al dirigente de aquel partido de mostrar actitudes que el rotativo define como bolivarianas, contrastándolas con la neutralidad y veracidad de la prensa española, escribiendo que “la regla de juego básica de la prensa en una democracia es la veracidad, y que su labor fundamental es el control del poder para evitar abusos, corrupciones o agresiones gratuitas como la suya”. 

El artículo comienza con la frase de que uno de los principios básicos de cualquier democracia es la defensa de la libertad de información, presentando a El País como un ejemplo de ello.

El sesgo anti-Podemos es tan obvio en la mayoría de los grandes rotativos españoles, incluyendo El País, que es difícil de creer que el editorialista se crea lo que está escribiendo. Es muy fácil de ver y de reconocer el apoyo de este rotativo a la dirección del PSOE y también (y muy en particular) a la de Ciudadanos, lo que contrasta con la abierta hostilidad hacia Podemos en general, y muy en especial hacia Pablo Iglesias, actitud que es común no solo en El País, sino en los mayores rotativos del país que son de sensibilidad conservadora y/o liberal (que a nivel popular quiere decir de derechas o de centroderecha). 

No hay en España ningún gran rotativo de izquierdas. Hacer esta observación no quiere decir que no haya colaboradores o periodistas de izquierdas, pero son una gran minoría y una excepción. Los equipos de dirección de los grandes rotativos no solo son de derechas, sino que, como caracteriza a las derechas en España, son profundamente anti-izquierdas. Durante el periodo postdictatorial, el PCE primero, IU más tarde, y Podemos ahora han tenido muy mala prensa. La evidencia de ello es abrumadora.

Quisiera aclarar, por cierto, que el hecho de que un rotativo en su editorial apoye un partido político no es, en sí, censurable. Ahora bien, sí que es censurable y denunciable que sus simpatías lo lleven a tergiversar la realidad (manipulando o incluso mintiendo) para favorecer a tales partidos y/o desfavorecer a los que consideran como sus adversarios, lo cual es una práctica muy común en estos grandes rotativos. En realidad, en un país con una conciencia democrática más avanzada, tales comportamientos serían no solo criticables y denunciables, sino también sancionables. Veamos los datos. (...)

El sesgo neoliberal del rotativo y su agresividad hacia el programa económico de las izquierdas

Tal sesgo aparece también en El País constantemente y casi diariamente en el espacio ofrecido a los economistas responsables del diseño de las propuestas económicas de los distintos partidos. Mientras que economistas próximos al PP, al PSOE y a Ciudadanos aparecen con gran frecuencia en sus páginas (repetidamente con insultos y sarcasmos dirigidos a los programas económicos de los partidos de izquierdas, y muy en especial a Podemos e Izquierda Unida), los responsables y asesores en temas económicos de estos últimos partidos casi nunca aparecen. 

Incluso cuando estos son insultados, El País no les ofrece la posibilidad de responder. Ello es una práctica común. De nuevo, El País no es la excepción. Ocurre también en los otros grandes rotativos del país. Este sesgo y estas prácticas reflejan el carácter no tanto informativo, sino propagandístico de El País (y de la gran mayoría de rotativos), que llegan no solo a falsificar el programa de los partidos de izquierdas, sino también la realidad en sí.

No solo manipulación, sino también mentiras

He citado el ejemplo de la manipulación (sutil a veces, grosera en otros casos), resultado del sesgo tan marcado en contra de Podemos y de IU, que aparece en El País y los otros grandes rotativos. En realidad, La Razón y el ABC son ya la forma extrema de esta manipulación. Ahora bien, en otras circunstancias se va más allá y se practica la mentira. 

Uno de los casos más groseros de los muchos que he visto ocurrió en la cobertura mediática de la primera visita de Pablo Iglesias a la ciudad de Barcelona. Fue en un pabellón deportivo en un barrio obrero, lleno a rebosar. La sorpresa es que el altamente popular exalcalde de Barcelona, el Sr. Pasqual Maragall, estaba entre los asistentes en el pabellón. 

Al cerciorarse de su presencia, el estadio entero le dio una ovación que duró varios minutos. Lo pude ver y oír, pues estaba sentado muy cerca de donde estaba Pasqual Maragall. Cuál fue mi sorpresa que al día siguiente El País publicó, con una mezquindad sin parangón, que el público del estadio había abucheado al exalcalde Maragall. Tengo que reconocer que me costó aceptar lo que estaba viendo. ¡Era ya demasiado! Escribí una carta al director, pidiéndoles que publicaran una corrección.

 No era una carta hostil. Mi carta no tuvo respuesta, como tampoco han tenido respuesta otras cartas respondiendo a insultos o tergiversaciones de mis libros y escritos por parte de economistas de El País, que pueden leer en mi artículo “Manipulaciones y mentiras en El País” (Público, 30.12.14). Nunca había visto tal nivel de desfachatez en un rotativo en los muchos países en los que me ha tocado vivir durante mi largo exilio.

La manipulación como práctica común

Pero lo que protege esta manipulación y falta de ética profesional es que estas prácticas antidemocráticas son comunes en los medios de información y persuasión españoles, conocidos internacionalmente por su falta de diversidad ideológica y su limitada profesionalidad. 

Así lo han reconocido medios internacionales como The New York Times (denuncia que generó otra respuesta de El País, con otra pomposa declaración del carácter ejemplar de la prensa española) que señaló la falta de libertad de prensa en España debido a la influencia que los poderes financieros (la banca) y los gobiernos tienen sobre los mayores rotativos españoles (ver mi artículo “El New York Times lleva razón: no existe pluralidad en los medios”, Público, 19.11.15).

 Predeciblemente, todos los mayores rotativos (incluyendo en primera línea El País), junto con la Asociación de Editores de Diarios Españoles, inmediatamente respondieron indicando que el New York Times estaba guiado por prejuicios que le habían llevado a conclusiones erróneas, carentes de objetividad y rigor, acentuando que España “se caracteriza por la pluralidad mediática (…) como resultado del claro compromiso de los medios de información españoles con la libertad de prensa de España”.

 Lo cual quiere decir que, en contra de toda la extensa y contundente evidencia de lo contrario, tales rotativos tienen la osadía de presumir de que no discriminan a las izquierdas en el país, ni tampoco manipulan sus noticas en una clara muestra de su hostilidad. Es difícil que se lo crean, pues son prácticas diarias que muestran claramente lo contrario. 

Cuenten ustedes los artículos favorables a las políticas propuestas por el PP o por Ciudadanos o por el PSOE y comparen con los artículos favorables a las de Podemos y a las de IU, y lo verán. Y si en lugar de artículos cuentan editoriales, verán que la situación es incluso peor, por no hablar de la prensa económica , donde los puntos de vista de las izquierdas no aparecen ni una vez, excepto en contadísimas ocasiones para ridiculizarlas.

La población española no se fía de los medios

No es sorprendente, pues, que según un estudio de las percepciones de la población hacia los medios de información en doce países con regímenes democráticos de elevado nivel de desarrollo económico, la población española fuera una de las que confiaba menos en la información provista por los medios de información, solo el 32% de los usuarios. 

En Finlandia era un 68%, en Alemania un 60%, en el Reino Unido un 51% (…) y España era casi la última (ver el artículo “Trust in the News” sobre el excelente informe de los medios de información en 12 países, el Reuters Institute Digital News Report 2015, del Reuters Institute for the Study of Journalism, University of Oxford, 2015). Los rotativos españoles están mucho más comprometidos con la persuasión que con la comunicación. En realidad, la falta de diversidad ideológica en los medios y su escasa profesionalidad son unos de los mayores problemas que tiene la democracia española.

Las asociaciones de periodistas

La falta de comportamiento ético de los mayores rotativos y de sus profesionales (“que tienen que ganarse la vida”) es silenciada por sus asociaciones profesionales corporativas. Ni que decir tiene que hay profesionales de gran talla, y respetuosos con su deber de servir a la población informándola. Pero son la excepción. Como era predecible, las asociaciones profesionales respondieron con gran hostilidad a las declaraciones de Pablo Iglesias. 

La Asociación de la Prensa de Madrid condenó dichas declaraciones por “atacar de esa manera totalitaria (supongo que el portavoz de tal asociación quería decir bolivariana) el ejercicio de la libre información”. Por lo visto no se dan cuenta de que tales asociaciones también han perdido credibilidad en su crítica, pues esas asociaciones han permanecido en un silencio ensordecedor hacia las continuas falsedades y manipulaciones de la prensa en Madrid, incluyendo El País. 

Es más, ¿cómo puede ser que tales asociaciones no hayan dicho nada sobre las prácticas de uno de los periodistas más visibles mediáticamente en este país, que utiliza su información, supuestamente provista por grupos de ultraderecha que existen en la Policía Nacional, para acusar a personalidades políticas, como el exalcalde de Barcelona, el Sr. Trías (un nacionalista “periférico”), de tener fondos en Suiza, o más tarde anunciando miles y miles de veces que Podemos está financiado nada menos que por Irán y Venezuela, sin que exista ninguna evidencia de ello?

 ¿No creen que tales asociaciones tienen el deber moral de denunciar casos tan flagrantes de comportamiento antidemocrático? ¿Qué dirían de un Colegio de Médicos que conociera que un médico estuviera matando a pacientes debido a una mala práctica y que tal Colegio profesional permaneciera callado?

Dos últimas observaciones. La población española es mayoritariamente consciente de que la mayoría de medios de información está al servicio de la estructura de poder económico y financiero que financia y/o influencia las instituciones mediáticas y políticas del país. Al famoso eslogan del 15-M “no nos representan” podría añadírsele “no nos informan”. 

La mayoría de la población así lo cree. Ahora bien, como en muchos otros temas, la población, que no se fía de los medios, adopta una posición fatalista de que nada se puede hacer para cambiar esta situación. Este fatalismo es esencial para que se perpetúe la situación actual. De ahí que sea importante que la población pierda esta pasividad y se movilice.

 Es hora de que haya denuncias y se abra un debate sobre ello. Y es por ello que agradezco a Pablo Iglesias que hiciera un gran favor al país denunciando los comportamientos de la prensa y gran número de sus profesionales. Es urgente para la salud democrática de España que se inicie un debate no solo sobre la prensa escrita (los grandes rotativos), sino también sobre los medios radiofónicos y televisivos, públicos y privados, para denunciar sus comportamientos escasamente democráticos e iniciar un proceso de cambio de modo que tanto los unos como los otros garanticen la libertad de expresión a la cual retóricamente apoyan, mientras que la violan en sus prácticas diarias.

 De ahí que me sorprenda que haya habido tantas pocas voces defendiendo a Pablo Iglesias. El silencio ensordecedor es síntoma del poder de aquellos medios que han establecido una cultura antidemocrática de miedo, tanto entre los mismos periodistas como entre sus colaboradores. La crítica al cuarto poder es probable que tenga costes personales, creando temor y miedo que explica el silencio ensordecedor sobre su claro comportamiento antidemocrático. Y a eso lo llaman libertad de expresión."               

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 27 de abril de 2016., en www.vnavarro.org, 27/04/16)

 Juan Luis Cebrián, abrazado a Antonio Navalón, bajo la mirada de Massoud Zandi, segundo por la derecha. (EC)

"Zandi paga a Cebrián desde Seychelles los impuestos de su ‘regalo’ en la petrolera.

La amistad de Massoud Zandi, el empresario español de origen iraní que está siendo investigado por la Agencia Tributaria, con Juan Luis Cebrián, presidente de Prisa, es total. Hasta el punto de que ambos han pasado juntos, con sus respectivas parejas, la noche de fin de año en Dubái, el emirato del Golfo Pérsico, como se puede observar en la foto superior. 

Un país donde el propietario de una de las mayores mansiones de La Finca asegura residir y donde habitualmente tiene alquilada una suite de 1.000 metros cuadrados en el Burj Al Arab, el hotel de siete estrellas más lujoso del mundo, conocido como La Vela. [Especial los papeles de Panamá: destapamos a Mossack Fonseca, la gran trama de las sociedades 'offshore'] 

 Una relación de cercanía que, el 30 de octubre de 2014, llevó a Zandi a donarle gratuitamente un 1% del capital de Star Petroleum, una petrolera con sede fiscal en Luxemburgo, que desde hace años tiene derechos para explotar unos pozos en Sudán del Sur, país en plena guerra civil.

 El promotor iraní es dueño del 63% del capital de Star Petroleum a través de una sociedad -Hypersonic LTD- domiciliada en el paraíso fiscal de Seychelles, con la ayuda de los abogados del bufete panameño Mossack Fonseca. Pinche para leer el documento. Pinche para leer el documento. 

 El 26 de febrero de 2015, Zandi repitió el regalo al donarle a Cebrián otras 74.108 acciones de la empresa energética luxemburguesa, representativas de otro 1% del capital. Ambos obsequios los ha recibido el reconocido periodista desde la citada Hypersonic.

 Cada paquete cedido gratuitamente por Zandi a Cebrián está valorado en 2,99 millones de euros, por lo que la donación, basada en la “larga relación de amistad y de mutuo apoyo en materias personales y profesionales", asciende a casi seis millones. Esta tasación se deriva de otra propuesta de acuerdo entre las partes por la que el presidente de Prisa tiene derecho a adquirir, esta vez pagando, hasta un 4,9% del capital adicional de Star Petroleum por 14,69 millones.

 La totalidad de la petrolera se valora en 300 millones. La donación de cada 1% del capital surtirá efecto a partir del tercer año de la firma, periodo durante el que el primer ejecutivo de la editora de 'El País' no puede vender las acciones recibidas.

 La generosidad de Zandi con el presidente de Prisa ha sido tan profunda que Hypersonic LTD, “para la plena indemnidad del donatario [Cebrián]”, se ha hecho cargo de “los gastos e impuestos a satisfacer derivados de este contrato”, los cuales “serán por cuenta del donante [Zandi], incluido el impuesto sobre donaciones español, quien facilitará al donatario los fondos necesarios para atender su pago”. 

O lo que es lo mismo, Cebrián recibe fondos desde Seychelles para abonar los impuestos en España. Los documentos de las dos cesiones indican que “de la obligación anterior se exceptúa el pago del Impuesto sobre Donaciones correspondiente al donatario en el supuesto de que el valor de las acciones donadas, entre la fecha de la donación y la del cumplimiento de la condición establecida [los tres años de no disposición], fijado por un experto independiente de reconocido prestigio designado por el donante, experimente una revalorización superior al importe a satisfacer por dicho impuesto”.

 En este supuesto, continúa el contrato, Cebrián podrá optar por satisfacer el impuesto con recursos propios -con dinero suyo- o requerir a Zandi “para que adquiera, viniendo este obligado a ello, un número de acciones donadas que permita, tomando como precio el valor unitario por el experto independiente, satisfacer dicho impuesto”. 

Es decir, en cualquier caso, ya sea que las acciones valen lo mismo o que se han apreciado porque finalmente Star Petroleum ha podido poner en explotación sus pozos petrolíferos en Sudán del Sur, los impuestos correrán a cargo de Hypersonic, así como la minuta del citado experto tasador. 

Además del miembro de la Real Academia de la Lengua, Zandi cuenta para su aventura africana con accionistas de postín, como la familia Mesonero Romanos, que hizo mucho dinero con Ebro Puleva, Ignacio Yufera, hijo del fundador de Seur, el empresario Javier Merino, Joaquín Arespacochaga, hijo de un ex alcalde de Madrid, Cristina Perucha, la administradora de la gran mayoría de sus sociedades, y Antonio Navalón. Navalón, uno de los comisionistas que más fortuna hicieron en los noventa con Mario Conde o los Ruiz-Mateos, íntimo amigo del propio Cebrián y de su anterior patrón, Jesús de Polanco, fue invitado también por Zandi a pasar las Navidades en Dubái, (...), fue consejero de Star Petroleum junto al presidente de Prisa entre julio y diciembre de 2015.

 También está en el capital Inmaculada Quintana, la mujer de Rafael Ansón, apoderado de otra 'offshore' que aparece en los papeles de Panamá, a través de la sociedad Eraso Investment."                       (Agustín Marco, El Confidencial, 28/04/16)

15/3/16

Recortes de periódicos, cuentas y especulaciones: éste es el informe sobre Podemos filtrado por Interior

"El periodista que hace campaña con el informe falso contra Podemos admite que le marcaron fecha de publicación.

 Primero algunos medios de comunicación afines a la cúpula policial, dirigida por el comisario Eugenio Pino, comenzaron a publicar filtraciones sobre la presunta financiación ilegal de Podemos por los gobiernos de Venezuela e Irán. Pero fue el pasado 12 de enero cuando se desveló el ya famoso "Informe PISA" (acrónimo de Pablo Iglesias Sociedad Anónima), supuestamente atribuido a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional y que, como desveló Público seis días después, en realidad se trata de un encargo de la secretaría de Estado de Interior a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) del citado cuerpo.

La fecha no fue casual, pues su difusión fue cuidadosamente orquestada por la misma fuente que filtró el también conocido como "informe fantasma". Las fechas de publicación de las informaciones contra Podemos, tal y como están reconociendo ya organizaciones judiciales e incluso otros partidos, coinciden con momentos claves de una obvia estrategia política: los resultados de las elecciones, los pactos, las reuniones para formar Gobierno.

 Según reconoció a Público el periodista Eduardo Inda, uno de los receptores de esta información, “yo los papeles estos [refiriéndose al informe) los tengo desde hace muchísimo tiempo y cuando digo muchísimo tiempo es muchísimo tiempo”. Es más, insistió cuando fue preguntado por este medio en el mes de enero que “el informe yo lo tengo desde hace bastantes meses, tres, no me acuerdo”.

 Además el periodista reconoció que aunque no había ninguna investigación oficial abierta, él mismo había solicitado en un editorial una semana después de comenzar a publicar que la Fiscalía actuara en base a las noticias publicadas, “el informe lo tengo muchísimo antes de las elecciones, lo que pasa es que a mí mis fuentes me piden que 'por favor no lo publiques' y cuando me dicen 'publícalo', pues lo publico, nada más”.

 Esta información y otras desveladas por Público en el mes de enero fueron desmentidas por la Dirección General de la Policía, incluso el número dos del cuerpo, el comisario Eugenio Pino, ha interpuesto una querella por calumnias contra la periodista de este medio. Sin embargo, como se ha demostrado una vez desvelado el informe PISA este carece de logo del Cuerpo Nacional de Policía, de firma (ningún funcionario de la UDEF ni de otra unidad ratifica con su número de placa o identidad dicho informe), de sello oficial e incluso de fecha de elaboración. Algo que es completamente irregular en una unidad policial que depende directamente de los órganos judiciales, juzgados o fiscalía por ejemplo.

A mediados de 2015, diferentes querellas puestas contra la organización de Pablo Iglesias por empresarios y el sindicato ultra Manos Limpias fueron desestimadas sin que ningún órgano judicial solicitase ningún informe ni diligencia a la policía.

Sin embargo, a partir de los sondeos electorales que avanzaban la imposibilidad de formar Gobierno por parte del PP, el ministerio que dirige Jorge Fernández Díaz ordenó a la cúpula policial que iniciara esta investigación no judicializada sobre Podemos, Pablo Iglesias y la formación morada. Tras las elecciones, el 12 de enero, y viendo la posibilidad de que este partido y el PSOE pudiesen gobernar, el informe fue filtrado, presuntamente, por las únicas personas que lo tenían en su poder: la cúpula policial y unos pocos en la Secretaría de Estado de Interior."                  (Público, 07/04/16)


" Al informe remitido al Tribunal de Cuentas por la Policía que acusa a Podemos de financiarse ilegalmente e incluso de blanquear dinero, y que este lunes difundió la Cadena Ser, le faltan varias páginas del documento supuestamente elaborado por los miembros de una "unidad de inteligencia”, adscritos directamente a la cúpula policial. 

El conocido como informe PISA (el acrónimo inventado de Pablo Iglesias Sociedad Anónima) fue encargado por el Ministerio del Interior que encabeza Jorge Fernández Díaz a la cúpula policial que dirige el comisario Eugenio Pino, y la versión a la que ha accedido Público -hay varias- es algo más completa que la de emisora de PRISA, pero ambas tienen en común que vienen sin fechar y sin la identificación del agente que confeccionó esta suerte de corta y pega.

 Ya en el mes de enero, la Policía comenzó a filtrar la existencia de este informe fantasma, agitado reiteradamente por medios como el digital Ok Diario del tertuliano y periodista Eduardo Inda. Informe atribuido a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) para darle apariencia de documento oficial, a pesar de que esta unidad ni siquiera aparece nombrada entre sus páginas. 

 Y, como demuestra la copia a la que ha tenido acceso este diario, su carátula deja bien claro que es un documento“secreto” y para “uso exclusivo policial”, por lo que no debería ser filtrado. Además, esta versión contiene informaciones que señalan directamente a Pablo Iglesias y a otros miembros de Podemos, e incluso un apartado completo del índice que no aparece en el remitido al Tribunal de Cuentas.

Según fuentes policiales, “la carátula difundida por la emisora es diferente al formato habitual, el número de referencia del informe no tiene nada que ver con el empleado y además esta primera página es distinta a la que ya publicó en su día El Confidencial, y que dejaba claro que era un informe de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) que estaba pidiendo información a la UDEF. 

Por no tener, no tiene ni el logotipo de la Dirección General de la Policía, que es lo mínimo que se le puede pedir a un documento oficial que se remite al Tribunal de Cuentas”, critican.

El informe que vio la luz este lunes consta de 35 páginas, mientras que el que obra en poder de Público tiene 39. Del primer documento han sido suprimidos varios extractos, pero también un apartado entero que correspondería a “Delitos e infracciones en las que han podido incurrir”. 

En el texto se afirma que Iglesias y otros dirigentes de Podemos habrían cometido un supuesto delito de financiación ilegal de partidos políticos, además de infracciones contra la Seguridad Social y tributarias. Además, el documento publicado por la emisora lleva a pie de página el membrete Informe P.I.S.A, algo no habitual en los textos policiales de carácter oficial, que tampoco existe en el que que ha podido consultar este diario. 

Lo primero que aparece en esta nueva versión es el capítulo “Entramado de financiación de Pablo Iglesias/Podemos”, que acusa directamente al dirigente de la formación morada y a su "núcleo duro” de haber creado una red clientelar con la televisión iraní, con Venezuela y con el productor Jaume Roures, “para el realce de su imagen personal y afianzamiento de su liderazgo tanto político como personal”. 

 Lo más grave es que asegura que “está acreditado que ha recibido en dinero efectivo y de forma directa en sus cuentas corrientes, más de 300.000€ netos en menos de tres años, eso sin contar con las disposiciones que realiza de las más de 20 cuentas de PODEMOS en las que está autorizado en diferentes entidades bancarias españolas y el supuesto dinero en 'B' que podría estar recibiendo según denuncia Enrique Riobó en su libro y en algunos medios de comunicación”, reza el texto. 

Sorprende, sin embargo, que un dato tan importante y que está directamente enlazado con las cuentas bancarias de Podemos haya sido suprimido del informe enviado al Tribunal de Cuentas.

 La versión publicada por este diario también incluye información relacionada con una cuenta de Iglesias en el extranjero, en Bruselas, donde entre 2014 y 2015 obviamente cobraba un salario como eurodiputado del Parlamento Europeo. 

El autor no identificado del informe especula con que “a priori podría recibir las indemnizaciones citadas del Parlamento Europeo desconociendo a ciencia cierta si efectivamente esto es así y si recibe o no dinero procedente de cualquier otro organismo o institución. 

Lo que si tenemos contrastado -continúa el texto- a través de los organismos pertinentes es que desde la cuenta que posee en dicha sucursal se realizaron transferencias a cuentas de la Asociación Cultural Promociones Con Mano Izquierda -PROMOCIONES CMI. El hecho de tener cuenta en el extranjero debe ser declarado en el Banco de España y además declararlo a la Agencia Tributaria a través del modelo 720”, sostienen. 

Las fuentes policiales consultadas por Público no saben aclarar qué versión del informe fantasma fue enviada a la Fiscalía y a la Agencia Tributaria en el mes de enero, sobre la que el ministerio público ya se ha pronunciado en contra de abrir diligencias.

Una versión del mismo también fue filtrada al sindicato ultra Manos Limpias, que interpuso una querella en el Tribunal Supremo y otra en los juzgados madrileños, que también fueron rechazadas por la Justicia, y que en esencia se edificaban sobre las mismas acusaciones.

En el informe que según la emisora habría sido remitido al Tribunal de Cuentas tampoco aparecen muchos esquemas que vincularía a la formación morada con los gobiernos de Venezuela e Irán, aunque la Policía sigue "investigando" en el país latinoamericano, al que incluso ha enviado agentes de esa “unidad de inteligencia”, como ha desvelado este diario.

El texto, con varias críticas y acusaciones directas a Iglesias y su partido, dedica sin embargo varias páginas a la productora 360 Global Media, que entre otros programas también produce Fort Apache. 

Entre otras cosas, el informe fantasma especula incluso con la supuesta carencia de un "plan de autoprotección" en el local donde se realiza este programa. "Las medidas contra incendio y la señaléctica correspondiente incluida la de evacuación serían deficientes, por lo que podría incumplir la legislación de prevención de riesgos laborales", sostiene.

El tono hostil contra Iglesias y Podemos se mantiene durante todo el escrito, que afirma además que ciertas declaraciones públicas de Iglesias vienen a reconocer que planea dar un “golpe de Estado encubierto financiado por los gobiernos de Irán y Venezuela".     (Público, 15/03/16)

"Podemos se persona en la causa del número 2 de la Policía contra 'Público' por el falso informe de la UDEF.

 Podemos quiere saber si desde la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía, que dirige el comisario Eugenio Pino, se filtró el conocido informe contra la formación que se ha atribuido a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) pero que, como desveló Público el 18 de enero, en realidad es un encargo de la Secretaría de Estado de Interior, dirigida por Fernando Martín Vázquez, a la cúpula policial encabezada por el comisario Pino.

Por ello se persona como parte interesada, no como acusación, en el procedimiento abierto en el juzgado de instrucción número tres de Plaza de Castilla, después de que el número dos de la Policía presentase una querella contra la periodista de este medio, por supuestas calumnias, por sacar a la luz pública una reunión que mantuvieron en la DAO (según fuentes propias) el periodista Eduardo Inda, los comisarios Pino y José Manuel Villarejo y el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago, que a pesar de estar destinado en Holanda se encontraba en Madrid. Al día siguiente de este encuentro el medio que dirige Inda, Okdiario, publicó datos de una supuesta cuenta en Moscú desde la que Podemos también habría recibido dinero. Hasta el momento, los únicos países con los que se vinculaba la financiación de la formación de Pablo Iglesias eran Irán y Venezuela.

El día antes de desvelar la reunión, este medio se puso en contacto con Eduardo Inda quien no desveló sus fuentes pero sí reconoció que tenía el informe desde hacía “muchos meses”: “lo tengo antes de las elecciones lo que pasa es que a mí mis fuentes me piden que por favor no lo publique, y cuando me dicen publícalo, pues lo publico, nada más”.

Además, el sábado por la noche en un programa de televisión el tertuliano también reconoció que hasta el momento ninguna de las denuncias contra Podemos había sido judicializada, ni ningún juzgado había solicitado información a la Policía para elaborar el informe PISA (acrónimo de Pablo Iglesias Sociedad Anónima). Es decir, no existe ninguna investigación oficial abierta que amparase que se consultaran a través del Servicios de Prevención y Blanqueo de Capitales (SEPBLANC), por ejemplo, las cuentas privadas de Pablo Iglesias.

Por su parte el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en el mismo programa de televisión, La Sexta Noche, especificó que “ni mi ministerio ni la UDEF han filtrado el informe”, dejando la puerta abierta a que las informaciones publicadas pudieran proceder de otro lugar. Cuando Público desveló que el informe en realidad se trababa de un encargo político a la DAO, la Policía filtró una nota interna de principios de noviembre a Okdiario y a otro medio para justificar el trabajo de esta unidad en el que, sin embargo, no se mencionaba a la UDEF: el remitente era la Dirección Adjunta Operativa (DAO) que le solicitaba información al comisario general de Policía Judicial, de cuya comisaria dependen diferentes unidades, no sólo la UDEF.

Datos suficientes de una "filtración interesada"

Según consta en el escrito que Podemos ha enviado al juzgado, el partido se considera parte interesada en el procedimiento debido a que de “la información extraída de dichas publicaciones existen datos suficientes de una presunta filtración interesada por algún miembro de la cúpula del Cuerpo de Policía Nacional, e incluso presuntamente desde la oficina del Director Adjunto Operativo de la Policía Eugenio Pino”.

 El partido que lidera Pablo Iglesias también solicita explicaciones al juzgado acerca de cómo es posible que el sindicato ultra Manos Limpias pudiese adjuntar el dossier PISA a la querella que puso contra la formación y varios de sus miembros en el Tribunal Supremo, y que fue desestimada, si ningún organismo al margen de la Policía tenía oficialmente ese documento. El objetivo de la querella es “dañar políticamente la imagen de esta formación imputando delitos inexistentes con el exclusivo fin de modular y afectar la opinión pública para intentar desequilibrar a esta formación política de cara a su electorado”, explican al juzgado.

Además de las informaciones de Público, la organización morada cita otras que vendrían a corroborar lo publicado por este medio, como la hecha pública por El Español la pasada semana donde “presuntamente se señala al propio jefe de la UDEF como supuesto interesado en impulsar la mencionada querella del Sindicato Manos Limpias antes de ser admitida a trámite, y que es posteriormente remitida al Tribunal de Cuentas”. Esta fue la última tarea del comisario Manuel Vázquez, que consiguió que le nombraran jefe superior de Policía de Galicia, antes de regresar a ejercer en su tierra como él quería.

Podemos expone también la juzgado de instrucción número 3 que “al margen de las irregularidades fácilmente constatables en ese informe, —como que no consta nº de diligencias, no está firmado por Instructor y Secretario, no existe referencia al G.A.T.I. [base donde se registran las diligencias policiales], se reconstruye a través de recortes de periódico, y en definitiva sin tener la más mínima constancia probatoria— se utiliza para su filtración a medios con el objetivo de atribuir públicamente a Podemos un delito de financiación ilegal, tal como consta en la propia grabación reseñada en la noticia de Público”.     (Público, 10/04/16)

16/2/16

Políticos, artistas e intelectuales apoyan a ‘El Jueves’ frente a las presiones israelíes. La historia de siempre, se intenta rentabilizar el holocausto para justificar todo tipo de tropelías coloniales del Gobierno de Israel

 

"El pasado miércoles, como cada semana, la revista satírica El Jueves llegó a los kioskos. Entre sus páginas, más concretamente en una sección llamada Desechos Históricos, aparecían unas viñetas sobre el Estado de Israel y su relación con el pueblo palestino.

 Tras la publicación, el periódico israelí The Jerusalem Post se hizo eco de los dibujos anunciando además la indignación en la comunidad judía española que iba a suponer tomar medidas legales contra la publicación.

 Entre otros aspectos, consideran que tienen componentes de antisemitismo. Desde la revista, aunque aún no han recibido formalmente ninguna notificación legal al respecto, han comenzado a defenderse. 

Por ello, se ha lanzado un manifiesto de apoyo con firmas de personas del mundo de la política, el periodismo o la cultura “en defensa de la libertad de expresión” y denunciando lo que entienden como “las presiones del lobby sionista hacia la revista por criticar al Gobierno israelí”.

 Así lo explica a cuartopoder.es el periodista Pascual Serrano, miembro del Consejo Editorial de la revista y asesor de la misma en temas de actualidad. El autor de las viñetas es Julio A. Serrano, que firma como Don Julio. Entre los firmantes, casi 300, destacan políticos como el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, el diputado de IU Alberto Garzón, el eurodiputado de Podemos Miguel Urbán, los de IU Javier Couso y Marina Albiol o el ex-diputado de las CUP David Fernández. Firman también, entre otras personas, las escritoras Maruja Torres y Rosa Regás, el actor Alberto San Juan, el cantautor cubano Silvio Rodríguez, el cantante vasco Fermín Muguruza, el filósofo Santiago Alba Rico o decenas de dibujantes como Albert Monteys, Pedro Vera y Miguel Brieva.

En el manifiesto, que se ha presentado hoy lunes junto con las firmas, se condena “la tentativa de criminalizar la libertad de expresión”, se defiende “el derecho de El Jueves a satirizar en todas direcciones” y además se exige a Israel “el cumplimiento de la legalidad internacional y el fin de la ocupación de Palestina”.

 “Los abajo firmantes queremos denunciar por nuestra parte la tentativa de los grupos de presión israelíes en España de identificar el Estado de Israel con la defensa de la religión judía y del conjunto de los judíos del mundo, queremos solidarizarnos con el autor de las viñetas y con los editores de El Jueves, que se han servido de la sátira para criticar precisamente esa identificación fraudulenta, y queremos exigir respeto a la libertad de expresión en nuestro país”, señala el texto.

Recuerdan también la defensa que se hizo de las viñetas del Charlie-Hebdo ante “las reacciones liberticidas de algunos musulmanes”. “No podemos consentir que se limite el derecho a satirizar el comportamiento de un Estado que se reclama fundamentado en la fe religiosa, que no tiene constitución y que promueve la exclusión de los no-judíos a través de leyes que seleccionan el acceso a la ciudadanía y a los derechos a ella asociados con criterio religioso: es el caso, por ejemplo, de la Ley del Retorno o de la Ley del Ausente”, afirman al respecto.

 “La pretensión de criminalizar las críticas a Israel -incluso cuando proceden de judíos antisionistas- como manifestaciones de antisemitismo (con el horror que esta palabra justamente evoca en la opinión pública) no sólo es moralmente abyecta sino que hace más necesarias y legítimas denuncias valientes como las que ha publicado El Jueves. Israel es criticable; la sátira, además, nunca debe ser censurada, perseguida o castigada”, añade el texto.
La Red Internacional Judía Antisionista firma el manifiesto, así como varios profesores universitarios expertos en el mundo árabe. También aparecen las firmas en el manifiesto de distintas organizaciones de apoyo a la causa palestina como la Plataforma de Solidaridad con Palestina o Rumbo a Gaza entre otras. 

Otras organizaciones sociales o políticas como Ecologistas en Acción, Paz con Dignidad, Asociación ProDerechos Humanos de Andalucía, Anticapitalistas o UJCE también han mostrado su apoyo.

“Demasiadas veces se presenta a Israel como la democracia de Oriente Medio y las viñetas lo que cuentan en clave de humor es que es un Estado teocrático basado en un principio religioso y por tanto incompatible con la democracia”, señala Serrano.

 En los dibujos aparecen, entre otras viñetas, una en la que un soldado israelí orina en la cara de un palestino. “¡¡Tú no lo entiendes, palestino!! Mis abuelos estuvieron en un campo de concentración”, señala el soldado en el dibujo. “¡¡Pero oiga!! ¿Y qué culpa tengo yo?”, contesta el palestino. 

También aparece una referencia a la Torá, el libro sagrado judío. “Y aquí está la considerada primera Constitución de Israel, guardada con celo en el museo de Israel: una Torá forrada con la piel de mis santos cojones”señala un rabino en el dibujo.

“En mi opinión es la historia de siempre, se intenta rentabilizar el holocausto para justificar todo tipo de tropelías del Gobierno de Israel. En las viñetas tuvimos mucha precaución al hablar del holocausto para reconocer ese genocidio y tragedia pero al mismo tiempo dejar claro que eso no justifica dejar a palestinos sin tierra o expulsarlos de sus casas e impedirles tener derechos ciudadanos”, afirma el asesor de la revista.

Las viñetas, según explica Serrano, se basan en investigaciones periodísticas tanto suyas como sacadas de libros de otros expertos en Oriente Medio. “Todo está perfectamente documentado. 

No existe ninguna motivación religiosa ni mucho menos antisemita sino que simplemente hay elementos de crítica al Gobierno de Israel por su comportamiento, represión, vulneración de la legislación internacional y contra los DDHH en los territorios ocupados”, afirma. David Hatchwell, portavoz de la comunidad judía en España anunció el jueves las medidas legales en el periódico israelí. 

Señaló que la representación que hace de los judíos podría ser tomada de la publicación nazi Der Stürmer y nadie notaría la diferencia. “Es absolutamente indignante”, dijo en referencia a las viñetas."          (MIGUEL MUñOZ , Cuarto Poder,

Firmo por la libertad de expresión y en solidaridad con ‘El Jueves’ y el ‘lobby’ judío me amenaza.

 “No sabía que fueras antisemita, me has dejado de piedra”, “Yo soy judía. Estáis llenos de prejuicios. Nos vamos a querellar”, “vaya sarta de nazis postmodernos”, “pasito a paso y después al Tribunal de la Haya”.

Y la guinda: “Os vais a acordar de la firma para toda la vida”. Estas son algunas de las frases que me ha dedicado una activa miembro del lobby judío por haber estampado mi firma en el Manifiesto en Solidaridad con El Jueves. Sí a la Libertad de Expresión. No a la discriminación religiosa y política. No a la ocupación de Palestina.
 
El Manifiesto que firmé -lo podéis consultar aquí– denuncia precisamente al lobby judío que amenaza a El Jueves por criticar el abuso del gobierno de Israel y la ocupación de Palestina. Pero además, condena la tentativa de criminalizar la libertad de expresión, defiende el derecho de El Jueves a satirizar en todas direcciones y exige de paso a Israel el cumplimiento de la legalidad internacional y el fin de la ocupación de Palestina.


Las frases que se me han hecho llegar, a través del móvil, van en la línea de las declaraciones realizadas por el Presidente de la comunidad judía en España, David Hatchwell, quien señala que se trata de una acción -la de El Jueves- “totalmente indignante” y promete “buscar medidas legales”.

Hatchwell y la activa miembro del lobby judío coinciden en señalar que los dibujos “tienen componentes de antisemitismo comunes a los que los nazis describían a los judíos: con las narices picudas y con los dientes como un vampiro y esto supone pasar una serie de extremos que ya no lo hacen aceptable”.

Acostumbrados a tener carta blanca legal, porque Israel no tiene Constitución, buscan aquí cobijo legal cuando ellos son los primeros que violan las leyes. No solamente amenazan a una revista satírica, sino al autor de los dibujos, y ahora van a por los firmantes de un Manifiesto de solidaridad y en favor de la libertad de expresión. El mundo al revés.

Y no se andan con chiquitas. No sólo te amenazan con ponerte una querella sino que como “nazis postmodernos” nos advierten: “Os vais a acordar de la firma para toda la vida”.

Los grupos de presión israelíes y sus acólitos en España están empeñados en pretender identificar al Estado de Israel con la defensa de la religión judía. Pero ellos deben saber que no se puede poner límites a satirizar el comportamiento de un Estado, sea cual sea ese Estado.

Cuando aquí amenazan con querellas, frases y declaraciones lo hacen con el firme convencimiento que su sistema les da autoridad para putear a la gente, como lo hacen cada día con la gente no judía que vive en Israel.

A Israel, al Señor Hatchwell y a todos los que integran el lobby judío hay que decirles muy claro y alto que no aceptamos, no acepto, la exclusión de personas como hacéis vosotros con los no-judíos “a través de leyes que seleccionan el acceso a la ciudadanía y a los derechos a ella asociados con criterio religioso: es el caso, por ejemplo, de la Ley del Retorno o de la Ley del Ausente”.

Termino con una frase del Manifiesto. “La pretensión de criminalizar las críticas a Israel -incluso cuando proceden de judíos antisionistas- como manifestaciones de antisemitismo (con el horror que esta palabra justamente evoca en la opinión pública) no sólo es moralmente abyecta sino que hace más necesarias y legítimas denuncias valientes como las que ha publicado El Jueves. Israel es criticable; la sátira, además, nunca debe ser censurada, perseguida o castigada”.

Ah y una mención a los que les gusta atizar la confrontación, a los fundamentalistas del látigo y a los que animan a que nos echen a la hoguera. Con vuestras amenazas y arengas no vais a achantarnos en la defensa de la libertad de expresión. No nos vais a achantar en la defensa de una democracia participativa, horizontal y en donde se respeten los derechos humanos.

Algunos llevamos ya más de 40 años defendiendo los derechos humanos, los derechos de las de abajo, los derechos de las personas inmigrantes, los derechos de los pueblos sin estado y los derechos de los pueblos con estado. Sabemos cuando el fascismo apunta. Sabemos cuando el racismo aflora.

 Hoy más que nunca es necesario levantar una Europa inclusiva. Una Europa que frene al fascismo, al racismo y a la xenofobia. Una Europa que haga frente a Estados que masacran a pueblos enteros por décadas. Una ciudadanía que desenmascare a estos tenebrosos lobbies que pretenden extender a Europa su macabro accionar en Israel.

Tenemos la oportunidad de dar el primer paso. Este fin de semana se va a celebrar las Jornadas Internacionales por Un Plan B para Europa. Vamos a juntarnos para comenzar a construir un espacio de convergencia europea contra la austeridad y para la construcción de una verdadera democracia. Porque no nos engañemos. A los que amenazan con querellas, frases y declaraciones les da miedo la democracia."            ( Pepe Mejía es periodista y activista social. Cuarto Poder, 17/02/16)

5/2/16

¿Por qué lloriquea el periodista Marhuenda?,... el lloriqueo: -Yo no soy un piernas -iba balbuciendo. ¡Yo soy el director de un periódico!

"Esta mañana, donde Alsina, y de manera repentina, el periodista Paco Marhuenda se echa a llorar. Yo le había interrumpido para discutir algo respecto de la actitud del Rey y del Gobierno ante la sedición catalana. Y entre la cascada argumental que ya es corriente (soberbio, chulo, te crees en posesión de la verdad), el lloriqueo:

-Yo no soy un piernas -iba balbuciendo. ¡Yo soy el director de un periódico!

Me temo que los oyentes no darían crédito. Yo sí. Aunque nunca como hoy se había producido una confesión semejante, no es la primera vez que Marhuenda se ha mostrado desagradablemente sentimental conmigo. El pasado, la ola borgiana, no tiene solución. Y siempre hay que tener en cuenta su resaca.

Hace unos 30 años Paco Marhuenda subía las cocacolas en la redacción de "El Noticiero Universal", diario de la tarde. Y mucho peor: se las subía al director, Jordi Doménech, que lo había colocado en aquel periódico con funciones ambiguas, que nunca supe exactamente cuáles eran.

Llevaba entonces Marhuenda un flequillo rubio, unas gafitas de pasta y casi siempre ternos encorbatados. Para los 20 años que tenía eso era un disfraz tan riguroso como el de Pablo Iglesias Alcampo.

Él era un tierno muchachito de derechas y nosotros, la sección de política de aquel periódico, una manada de bestias pardas. Cada vez que se acercaba por allí, atraído como un imán, le caían unos bufidos salvajes. A su visión de la vida se añadía la sospecha de que era un confidente del director; pero el escarnecimiento al que se le sometía me pareció muchas veces excesivo.

Yo despreciaba sus opiniones e ironizaba frecuentemente sobre su candidez; pero le tenía simpatía. Como saben bien los militantes de los partidos políticos, obligados a soportarse por su afinidad ideológica, la simpatía tiene poco que ver con la coincidencia o no en las ideas.

El joven Marhuenda me inspiraba, además, una cierta compasión: quizá fuera fácil ser Marhuenda en la covacha del director; pero no debía de serlo cuando cruzaba la puerta y entraba en aquella redacción donde se respiraba la humareda de tanto fatuo comunistoide, y yo el primero.

No sé qué tiene Marhuenda en contra de aquel grumete, y qué complejos y heridas le aviva su recuerdo. Yo nada, desde luego. Es más, estoy seguro de que mucho de lo que decía e incluso de lo que no se atrevía a decir era bastante más razonable que todo lo que nosotros voceábamos.

 Pero es evidente que cada vez que Marhuenda se cruza conmigo le vuelve, como una náusea, aquel pasado. Y llora. Y solloza y patalea gritando que ya no es aquel grumete, sino (¡pas mal!) todo un director de periódico. Está bien. Pero querría convencerle de que cuando me cruzo con él no veo nunca aquel grumete.

 Mis problemas con el periodista Marhuenda, si se me ocurriera tenerlos, estarían centrados en el periodismo que hoy hace y no en las cocacolas que subía. Aunque le admito la continuidad de su indemne carácter servil."             (Arcadi Espada, 12/01/16)

1/12/15

España: el Gobierno maniobra para despedir a periodistas incómodos, impone tertulianos en programas de radio y televisión y presiona a los directivos de medios de comunicación para evitar las críticas

"Si les describiera un país donde el Gobierno maniobra para despedir a periodistas incómodos, impone tertulianos en programas de radio y televisión y presiona a los directivos de medios de comunicación para evitar las críticas, pensarían que hablo de una república bananera. Ocurre en España.

El mismo país donde el reparto de las nuevas licencias de televisión se hace a pocas semanas de las elecciones generales, en un intento de condicionar la línea editorial de las cadenas. 

El mismo, también, donde televisiones públicas pagadas por todos se utilizan como gabinetes de prensa particulares, al servicio de gobiernos que se quejan de que no les llega para educación o sanidad, pero no tienen problema en derrochar en propaganda.

Los cuatro últimos años han supuesto un grave deterioro de la libertad de los medios de comunicación en España y no sólo en Cataluña, el caso más bochornoso. El Gobierno de Mariano Rajoy ha demostrado no comprender la relación entre prensa y poder en democracia. 

En sus primeros tres años de legislatura, cuando impuso las medidas económicas más duras, las que más explicaciones exigían, eligió el apagón informativo, las ruedas de prensa detrás del plasma –sin preguntas– y una presión intolerable para condicionar a los medios.  (...)"               (David Jíménez, El Mundo, 29/11/15)

30/11/15

Israel coordinará con Google y YouTube la censura de videos palestinos que se refieran al conflicto

"La viceministrade Relaciones Exteriores de Israel y miembro de la Knéset Tzipi Hotovely mantuvo reuniones esta semana con representantes de YouTube y Google para encontrar formas de cooperación para censurar vídeos palestinos de la Palestina ocupada, que los considera "incitadores a la violencia y el terrorismo". 

El diario israelí Maariv dijo que Hotovely trabajará con funcionarios de Google y YouTube en un mecanismo conjunto que estará a cargo de "vigilar y prevenir" cualquier publicación de material considerado "inflamatorio" por Tel Aviv. 

Hotovely anunció en la prensa que sólo publica en idioma hebreo que se reunió con la CEO de YouTube, Susan Wojcicki, y el director de Políticas Públicas de Google, Jennifer Oztzistzki, en las oficinas de Silicon Valley donde funciona Google. 

Hotovely dijo que apeló por un mecanismo de revisión integral de las empresas para controlar las películas que, presuntamente, inciten a la violencia, alegando que los citados vídeos incitan a los niños pequeños a salir y apuñalar. "Los ataques diarios en Israel son el resultado de que los jóvenes y niños están incitados por el sistema educativo y las redes sociales, se trata de una guerra diaria de incitación". 

Dijo que Google acordó fortalecer las relaciones bilaterales con el ministerio de Relaciones Exteriores de Israel y construir un mecanismo de "trabajo colaborativo" que haría que ambas partes se asocien en el seguimiento de los materiales publicados y censurarlos. 

El movimiento israelí llega en medio de la escalada de la tensión en la Palestina ocupada y un gran número de vídeos, incluidos los que muestran a soldados y oficiales israelíes matando palestinos al estilo ejecución tras herirlos y muchos videos que, en general, destacan el sufrimiento del pueblo palestino, que vive bajo la ocupación ilegal israelí de Palestina. 

La coordinación de Israel con Google y YouTube tiene consecuencias muy graves y muchos periodistas se han pronunciado en contra, diciendo que es un asalto directo a la libertad de prensa. 

Todos los periodistas extranjeros que informan en los Territorios Ocupados están obligados a inscribirse en el ejército israelí y todo el material de archivo que registren debe pasar por la oficina del censor militar israelí antes de que pueda ser publicado. 

Con los recientes avances en la tecnología, muchos palestinos y otros civiles han podido subir videos sin censura en las redes. 

El Gobierno israelí ha expresado con frecuencia su descontento con este desarrollo y ha estado trabajando para encontrar la manera de continuar censurando los vídeos que salen de los Territorios Palestinos Ocupados."                  (Saed Bannoura , International Middle East Media Center, en Rebelión, 30/11/15)

15/11/15

El País rompe con el New York Times tras la publicación de un artículo crítico: “los medios españoles son presionados por el gobierno y la deuda”



"Ampollas levantadas y sangre por el artículo sobre la escasa solvencia y pérdida de independencia editorial de la prensa española que The New York Times publicó el pasado 5 de noviembre. El diario más afectado por esas críticas, El País, ha decidido romper sus largas relaciones con el medio neoyorquino. 

 “El País no ha publicado este jueves el suplemento de 12 páginas con artículos de The New York Times que venía difundiendo todas las semanas desde mayo de 2004.” Así, lo señala el digital infolibre.es quien asegura que según le han confirmado “fuentes oficiales de Prisa, no se volverá a publicar porque la colaboración entre ambos se ha cancelado de forma “definitiva”.”

Indignado, señala El País que el artículo que dio origen al conflicto “apareció en la portada de la edición norteamericana en papel el viernes 6 de noviembre, fue traducido al español y publicado en la sección América de The New York Times cuatro días después, este martes 10 de noviembre, así como difundido a través de las redes sociales”.

El diario estadounidense informó de la “tormenta perfecta” que ha sufrido en España la industria de la información, acosada por grandes deudas que han provocado una rápida reestructuración financiera que ha llevado a la pérdida de su puesto de trabajo a 11.000 periodistas en siete años y a la pérdida de libertad de los editores para decidir qué noticias ofrecer o cómo, favoreciendo a las entidades a las que deben enormes cantidades de dinero. También citó el informe crítico sobre la situación de la libertad de información en España de International Press Institute, publicado esa misma semana.

Postdigital analizó el artículo de Raphael Minder el pasado 6 de noviembre remarcando cómo el periódico estadounidense “destripa la libertad de prensa española, sometida por el Gobierno y los bancos”: New York Times también disecciona al diario El País, recogiendo las denuncias de los periodistas del periódico español sobre la eliminación o modificación de artículos en su web, como los que hacían referencia a Qatar en un momento en el que el grupo Prisa negociaba con una empresa qatarí para que invirtiera en su grupo empresarial.

O también artículos críticos con Telefónica, incluida en el grupo Prisa, que fueron alterados en la publicación del diario, motivo por el cual dos periodistas de su redacción decidieron dimitir recientemente.

El artículo pudo ser el detonante del despido del veterano periodista Miguel Ángel Aguilar, que en ese reportaje se mostró crítico con los principales diarios españoles. Estas fueron algunas de sus sinceras reflexiones en el artículo crítico: “los periódicos están en manos de los acreedores y también en las de un gobierno que ha ayudado a convencer a esos acreedores de que los rotativos deben conservarse vivos aunque sigan asfixiados debido a sus deudas […]

Esta es una situación de dependencia que ha hecho un daño terrible a la credibilidad de los medios de comunicación en este país”. Con tono melancólico, Aguilar añadió que “trabajar en El País era el sueño de cualquier periodista español […] ahora hay gente tan exasperada que se está yendo, a veces incluso con la sensación de que la situación ha alcanzado niveles de censura”.

El reputado periodista, que tenía una columna semanal en El País desde el año 1994, fue despedido fulminantemente el pasado martes: “le llamó José Manuel Calvo, el jefe de opinión, y le dijo que para liberarle de la presión que denunciaba en el artículo de The New York Times quedaba suspendida su columna”.

El NYT también recogió críticas de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu, que dejó El País hace dos años y ahora es el jefe de la oficina de Madrid de Alternativas Económicas: “creo que no existe un momento peor para la libertad de expresión en España desde la muerte de Franco”.
El resentimiento de El País hacia el periódico norteamericano no se queda ahí. A la cancelación del suplemento hay que sumar un par de noticias que estos días pretenden devolver infructuosamente la bofetada; Los editores responden a las acusaciones de ‘The New York Times’ [1] y Crisis en `The New York Times´. Los problemas económicos limitan la expansión de ‘The New York Times’ [2].

En el primer texto, AEDE califica como “caricatura de la realidad informativa española” la crítica del NYT que no “describe la realidad” de la prensa. Añade que el reportaje es “desafortunado” y está lleno de “convencionalismos sin contrastar”,  algo “particularmente sorprendente en un medio de tanto prestigio”, pero no cita en ningún momento el informe sobre la situación de la libertad de información en España del International Press Institute, en el que se basa en buena medida el artículo del NYT.

Concluye la Asociación de Editores de Diarios Españoles: “la libertad de prensa goza de muy buena salud y lo demuestran los más de 17 millones de lectores fieles que eligen la prensa como el mejor medio para informarse”, pero omite la evolución de los últimos años, y que desde el comienzo de la crisis los diarios impresos han visto reducidas sus ventas en más de un 30% y su difusión en casi un 40%.

Es más, El País ha perdido unos 800.000 lectores desde 2008 según informó el portal especializado prnoticias en abril de este año. Esa situación podrá definirse con muchas expresiones, pero nunca con la cínica “muy buena salud” empleada por la AEDE.

 La otra noticia -o pataleta de niño mimado- se publica justo tras la ruptura de la relación entre ambos rotativos, y recoge trapos sucios como el despido de 300 periodistas desde 2008, las pérdidas de 1,5 millones de dólares el pasado año, y la deuda total de 430 millones.

 Concluye su pataleta relatando el desembarco del magnate mexicano Carlos Slim, propietario de algo más del 12% de las acciones, una “vinculación ha suscitado dudas sobre la dificultad para The New York Times de mantener su línea editorial independiente con un accionista de tanta influencia en el país en el que va a tener una nueva edición”.

La paja en el ojo ajeno, y eso que el periódico estadounidense ni siquiera hizo referencia en su reportaje a detalles tan feos como que seis entidades financieras, una inmobiliaria, Telefónica y Rucandio son propietarias del 52,9% de las acciones del grupo PRISA, o a los 129 periodistas despedidos de El País vía mail en 2012.
[1]http://politica.elpais.com/politica/2015/11/12/actualidad/1447357988_299143.html
[2]http://economia.elpais.com/economia/2015/11/12/actualidad/1447283141_805260.html

"Hace unos días, uno de los diarios más conocidos hoy en el mundo, el New York Times, publicó un artículo señalando la falta de libertad de prensa en España debido a la influencia que los poderes financieros (la banca) y los gobiernos (y muy en especial del gobierno central –aunque podría haber incluido los gobiernos autonómicos como el madrileño y el catalán) tenían sobre los mayores rotativos españoles. 

Y, como era de esperar, la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) inmediatamente respondió indicando que el New York Times estaba guiado por prejuicios que le habían llevado a conclusiones en su reportaje sobre la prensa en España que eran claramente erróneas y carentes de objetividad y rigor, acentuando que la prensa en España “se caracteriza por la pluralidad mediática, (…) como resultado del claro compromiso de los medios de información españoles con la libertad de prensa en España”.

Hace también unas semanas que el programa “Salvados”, de la Sexta, hizo referencia a una encuesta europea sobre la credibilidad de los medios de información en varios países europeos que mostraba que la población española era una de las que creía menos en la información recibida a través de los mayores rotativos en España, hecho que los dirigentes de dos de estos rotativos (El Mundo y La Razón), entrevistados en el programa, atribuyeron a que el público español era más exigente que el de los otros países europeos, rechazando que esta amplia percepción de falta de credibilidad respondiera a la falta de objetividad y rigor de los medios.

El New York Times y la población española llevan razón

La evidencia es abrumadora de que el New York Times y la percepción popular sobre los grandes medios de información llevan razón. En realidad, el New York Times se quedó corto, pues incluso podría haber aportado más evidencias de cómo los gobiernos compran la complicidad de los medios (tanto públicos como privados) a base, en el caso de estos últimos, de subvenciones públicas. 

Un ejemplo claro de ello son las subvenciones que el gobierno de sensibilidad liberal de la Generalitat de Catalunya da a los mayores rotativos que se publican en esta comunidad autónoma, cantidades más que respetables, que aumentan según la docilidad de tales rotativos hacia el gobierno. 

Según la revista El Triangle, el Departamento de la Presidencia de la Generalitat ha dado 810.719 euros a La Vanguardia, 463.987 euros a El Periódico, 457.496 euros a El Punt Avui, 205.484 a Nación Digital, 136.998 a Vilaweb, y un largo etcétera, cantidades que el público tiene dificultades para conocer, a pesar de que son fondos públicos.

Esta compra de la complicidad de los medios explica el silencio ensordecedor de la prensa en Catalunya hacia los numerosos casos de corrupción de los partidos gobernantes, uno de tendencia neoliberal (CDC) y el otro cristianodemócrata (UDC), recientemente investigados (¡por fin!) en una comisión del Parlament de Catalunya. 

Dicha comisión analizó la corrupción del clan Pujol, dirigido por el ex Presidente Pujol de la Generalitat de Catalunya, fundador del partido liberal CDC y dirigente de la hasta hace poco coalición gobernante de Catalunya, CiU, que la ha gobernado durante la mayor parte del periodo democrático, como si fuera su finca particular, comprando silencios y alianzas a base de un Estado clientelar en el que la complicidad de los medios (incluyendo los públicos radiotelevisivos –como TV3 y Catalunya Ràdio-, y los privados) era esencial para la reproducción de su poder. 

El que fue director de La Vanguardia, el Sr. Lluís Foix, ha reconocido que esta práctica era (y continúa siendo) masiva durante el gobierno Pujol, que controlaba así los medios de información y persuasión (El Triangle, 08.10.14). 

Sorprendentemente, la comisión parlamentaria que analizó la corrupción en el clan Pujol no analizó la complicidad de los grandes medios en Catalunya, manteniendo silencio y ocultando la extendida corrupción existente no solo en tal clan, sino en los partidos gobernantes CDC y UDC.

Un tanto igual ocurre con los medios televisivos

Y el New York Times también se quedó corto, pues podría haber incluido los medios tanto públicos como privados televisivos en donde la influencia de la banca y de los partidos gobernantes es incluso más acentuada. La evidencia es también abrumadora y contundente de que no hay en España ni libertad de prensa, ni libertad de exposición mediática televisiva, ni pluralidad mediática. 

 En realidad, no es exagerado hablar de dictadura mediática en España, pues la diversidad de los medios es limitadísima, con una carencia de medios críticos y de sensibilidad de izquierdas. La enorme hostilidad, sin excepciones, de los mayores medios hacia el nuevo partido progresista Podemos y hacia IU, en contraste con la enorme promoción de Ciudadanos, el instrumento del IBEX-35 (incluyendo de la banca), es un indicador más de esta dictadura.

Pero otro ejemplo es que no hay ningún rotativo en España que publicaría este artículo que está usted leyendo. De ahí que tengo que pedirle al lector que lo distribuya extensamente. 

En este sentido, creo que sería esencial que las fuerzas democráticas en este país, como el movimiento 15-M, se movilizaran para denunciar a tal dictadura mediática, por lo que naturalmente estos protestarían presentando tales denuncias como “ataques a la libertad de prensa”, el argumento que siempre esgrimen (como lo hacen en Latinoamérica) cuando sus intereses económicos y financieros quedan afectados. 

El mayor obstáculo que existe en la democracia española, que es a su vez el mayor indicador de su baja calidad democrática, es precisamente esta dictadura mediática que incluso el New York Times ha señalado."           (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 19 de noviembre de 2015, en www.vnavarro.org, 19/11/15)

"(...) El New York Times también arremete contra el Gobierno de Mariano Rajoy como causante del deterioro de los medios en España, acusando al Partido Popular de actuar agresivamente contra la crítica pública y de ejercer opresión contra la libertad de prensa, apuntando directamente a la “Ley Mordaza”, que impone severas multas contra las protestas ciudadanas y penaliza la grabación en vídeo de las actuaciones policiales.  (...)

Sin embargo, según el diario, son las presiones menos evidentes las que han incrementado la preocupación sobre la libertad de expresión en España. “Muchos en el sector señalan que la formidable combinación del Gobierno y de las presiones financieras han anulado su capacidad para cubrir noticias en las que se da un conflicto de intereses con las grades empresas y los políticos, en un momento en el que se multiplican los escándalos financieros y políticos que han surgido a raíz de la crisis de la deuda española”.

El artículo, escrito por el periodista Rapahel Minder, recoge los testimonios de diversos profesionales de la información y ejemplos de casos en los que esta manipulación se ha dado en los medios de prensa españoles, destacando también el caso de RTVE y las denuncias de sus propios trabajadores sobre el control del Gobierno en la programación de los informativos del ente público, mencionando el cambio de ley introducido por el Ejecutivo de Mariano Rajoy en 2012, “sin el consentimiento del resto de partidos”, para designar a los directivos de RTVE favorables al Partido Popular. (...)

Como ejemplos del control político y la censura en RTVE, el New York Times incluye la ausencia de noticias sobre el conflicto de intereses entre el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y los contratos públicos a una empresa de su propiedad, o los múltiples casos de corrupción por los que el ente ha pasado de puntillas.

En este sentido, el New York Times también disecciona al diario El País, recogiendo las denuncias de los periodistas del periódico español sobre la eliminación o modificación de artículos en su web, como los que hacían referencia a Qatar en un momento en el que el grupo Prisa negociaba con una empresa qatarí para que invirtiera en su grupo empresarial. O también artículos críticos con Telefónica, incluida en el grupo Prisa, que fueron alterados en la publicación del diario, motivo por el cual dos periodistas de su redacción decidieron dimitir recientemente.  (...)"             (Postdigital, 15/11/15)


"Sobre la imagen del periodismo español.

 El “incidente” generado a partir del artículo del New York Times titulado Spain’s news media are squeezed by Government and debt y la posterior reacción en tres fases de El País primero despidiendo fulminantemente a uno de sus más renombrados colaboradores, después publicando un artículo en modo pataleo (pdf) pretendiendo patéticamente desacreditar al New York Times, y finalmente forzando a la AEDE a publicar una nota de protesta (pdf) como “defendiendo el mancillado honor de sus miembros” me pilló fuera de España y pendiente de otros temas, pero no quería dejar de comentarla, al menos por lo que modestamente pueda aportar la opinión, la experiencia el pensamiento de un profesor que lleva muchos años estudiando la transición de los periódicos, y en particular de los españoles, desde el papel a la pantalla.

No, la situación no es la que pinta el New York Times. Es todavía peor. Estamos hablando, sin duda, del mayor deterioro de la calidad democrática en España en toda la historia de su democracia. Todas y cada una de las afirmaciones que se hacen en el artículo del New York Times son rigurosamente ciertas:

España es un país donde un gobierno completamente obsesionado con el control de la prensa se dedica, sin ningún tipo de problemas, a ajusticiar directores de medios, a relevarlos de sus funciones y sustituirlos en cuestión de pocas horas y sin resistencia alguna (impresionantes las declaraciones de Pablo Casado citadas en el artículo… “no veo ningún problema con la prensa en España”, dice… ¿es posible mayor y más sangrante nivel de hipocresía???), a llamar a consultas a los responsables de los medios para revisar puntualmente qué temas cubren y cómo los cubren, y a crear una interlocución permanente entre los directores y la vicepresidencia del gobierno para generar un clima de permanente control y de “aquí nada se mueve si no lo muevo yo”.

La situación es completamente asfixiante, y llevo tiempo escribiendo sobre ella. El gobierno no solo corta la cabeza a los tres directores de tres de los medios más importantes (La Vanguardia, El País y El Mundo) en un brevísimo lapso de tiempo y sin preocuparse lo más mínimo ni siquiera por la estética (en poco más de un mes, Marius Carol sustituye a José Antich en La Vanguardia, Pedro J. Ramírez es defenestrado de forma sumaria y se nombra a Casimiro García-Abadillo en El Mundo, y Antonio Caño sustituye a Javier Moreno en El País), sino que además, la cobertura de los escándalos de corrupción y de las noticias que motivaron su cese desaparece de manera inmediata con ellos.

Una vez cercenadas las cabezas de los directores díscolos, los medios afectados dejan de cubrir las noticias críticas con el gobierno que motivaron su cese, siguiendo una relación causal completamente imposible de negar.

 A partir de esa situación, los medios entran en un escenario de compadreo constante con la vicepresidencia del gobierno: pasan a ser “llamados a consultas” de manera habitual, a recibir llamadas habituales impidiendo la difusión de determinadas noticias y solicitando la cobertura de otras, y se convierten en lo más alejado que pueda conocerse de una prensa libre.

Aquellos medios que por su línea editorial ya estaban próximos a la ideología gubernamental se ven favorecidos en la adjudicación de publicidad institucional, que también se usa como forma de remunerar los “favores” realizados por otros. 
En el entramado de relaciones mediáticas, podemos ver casos tan patéticos como el de La Razón, un diario con una línea editorial tan claramente marcada que parece directamente una gaceta de partido, que recibe amplísima cobertura y destacados en los informativos de las televisiones pese a que su difusión y relevancia real es ínfima, por debajo de muchos otros medios que no obtienen dicho privilegiado posicionamiento.  (...)

La situación, en realidad, proviene directamente de la personalidad de Mariano Rajoy, con quien tuve la oportunidad de hablar antes de que se convirtiese en presidente, y que se mostró en aquella conversación como una persona prácticamente obsesionada con lo que los medios decían de él y la cobertura que daban a sus acciones y declaraciones… pero que restringía claramente el concepto de “medios” a aquellos que estaban impresos en papel.

Una persona claramente desactualizada, que no habla idiomas ni utiliza jamás un ordenador, y que, consecuentemente, se informa únicamente a través de medios clásicos: prensa de papel, radio y televisión. Los medios online, además de estar completamente excluidos del reparto de una publicidad institucional utilizada claramente como “pago de favores”, deben ser ignorados y ninguneados a toda costa, privados de cualquier posible eco en los medios convencionales, o incluso amenazados con demandas o puestos bajo la atenta mirada de una ley mordaza destinada, entre otras cosas, a ponerlos bajo control tanto a ellos como a esas díscolas redes sociales que se empeñan en destacar lo que, según el gobierno, no debe ser destacado ni destacable.

Después está el asunto corporativo. Nunca, en ya bastantes años de colaboración con medios, he vivido tantas situaciones de censura de una columna como en los últimos años. Mi situación es, obviamente, privilegiada: no necesito escribir para vivir, escribo porque me gusta, a medios que generalmente han solicitado mi colaboración o, al menos de forma general, parecen valorarla.

 Eso me permite escribir sin cortapisas, expresas mi opinión de maneras que, posiblemente, muchos no pueden plantearse, y soy consciente de que mis columnas, en ocasiones, pueden ser incómodas. Sin embargo, no había tenido habitualmente más que alguna situación de censura, meramente anecdótica, o incluso alguna en la que posiblemente yo mismo había sobrepasado la línea con un tono impropio.

 Hasta que, durante los últimos años, me he ido empezando a encontrar más situaciones de este tipo, y lo que es peor, situaciones de censura combinadas con amenazas veladas de represalias – no hacia mí, sino hacia, por ejemplo, la empresa en la que trabajo – si reaccionaba a esa censura de la forma que me parecía apropiada, que era publicando la columna censurada en mi página con la información añadida de que había sido censurada. Y me consta, porque estoy en el mundo, leo y hablo con otras personas que se dedican a estos temas, que mi caso no es en absoluto aislado.

Es algo general. La influencia que determinadas empresas tienen ahora sobre algunos medios es ilimitada, infinita, y llega hasta los últimos detalles: esas empresas, generalmente con abultados presupuestos publicitarios, de las que no escuchamos hablar prácticamente nunca, que nunca son noticia, o que si llegan a serlo, son capaces de silenciar la cobertura para que las noticias pasen prácticamente de puntillas.

Lo que empezó siendo algo característico de tan solo dos o tres compañías, ahora se ha generalizado, y son muchas las que juegan a ese juego de la llamada, de la presión, o incluso de la velada amenaza. Preocupante. Muy preocupante.

Esa es la situación. Y no soy el único que lo dice. Si alguien quiere informarse de verdad de lo que ocurre en España, que no opte por medios con edición en papel: salvo escasísimas excepciones, son medios controlados, que no informarán de nada que le resulte incómodo al gobierno o a algunas empresas.

 La AEDE, esa asociación que solo incluye determinados medios pero que rechaza a todos los demás con la excusa que les venga en gana en cada momento, es una asociación que ha conseguido el dudosísimo honor de sentarse a negociar con un gobierno para vender connivencia a cambio de que presionen a Google para que les pague. Así de alucinante, así de increíble… así de triste.

 España es la única democracia con cierta madurez en la que Google News ha tenido que irse, porque una asociación de medios había forzado a un gobierno a arrinconar a Google hasta que no tuviese más opción que cerrarla, y que se había encontrado con un gobierno tan irresponsable como para poner semejante barbaridad encima de la mesa a cambio de una cobertura benigna.

Suena increíble, algo difícil de aceptar o de procesar en el caso de una democracia consolidada. Leída rápidamente, no parece que refleje la realidad de mi país, y sí la fantasía de alguien con algún tipo de interés por transmitir una imagen sesgada. Pero lamentablemente, no es así.

Si algo ha hecho el gobierno actual es deteriorar la calidad democrática hasta el límite de lo aceptable, y una de las consecuencias más palpables de ello, una de las industrias en la que más se nota, es la prensa. Si quieres saber lo que pasa en España, no leas medios de AEDE. Lee otras cosas. Porque el artículo del New York Times, por mucho que lloriquee El País o pretenda defender AEDE… tiene TODA la maldita razón."                  (Enrique Dans, 17/11/15)