22/6/17

Un informe da UE cuestiona a independencia dos medios de información en España

"O pluralismo e a independencia dos medios de información no Estado español son cuestionados nun informe do Centre for Media Pluralism and Media Freedom (Centro polo Pluralismo e a Liberdade dos Medios de Comunicación), organismo cofinanciado pola Unión Europea. 

En concreto, o Media Pluralism Monitor (Monitor para o pluralismo dos medios) indica que en España existe un "risco medio" para a liberdade dos medios de comunicación no Estado español, xa que "existen elementos obxectivos para considerar que existe o risco de que certas decisións políticas, así como as presións políticas, poidan afectar a independencia e a pluralidade dos medios de comunicación" en España.

No seu informe, titulado 'Media Pluralism Monitor 2016 Monitoring Risks for Media Pluralism in the EU and Beyond Country. Report: Spain', o Media Pluralism Monitor identificou tres desafíos principais en relación co pluralismo dos medios de comunicación no Estado español. O primeiro desafío é o que representan "as reformas legais recentes realizadas polo actual Goberno español (reforma do Código penal e a Lei Orgánica 4/2015)", que "ameazan a liberdade de expresión e o traballo dos xornalistas". 

Reformas que, como ben se lembra, "foron denunciadas por asociacións estatais e internacionais". Os autores do informe recomendan "a reforma dalgunhas destas prescricións legais para establecer un marco legal máis respectuoso coa liberdade de expresión". 

En segundo lugar, salientan que "a independencia política dos medios de comunicación, públicos e privados, é fortemente cuestionada en España". O documento apunta á existencia de "informes frecuentes sobre a manipulación progubernamental dos medios de comunicación públicos", tanto no eido estatal como no autonómico.

Ademais, subliña que "as reformas legais levadas a cabo en 2012 facilitaron o nomeamento político dos presidentes dos medios públicos e dos editores xefes". Por isto, os autores do informe piden "recuperar os requisitos establecidos pola lei anterior para a elección dos membros dos órganos reitores dos medios estatais", o cal, din, "permitiría unha maior independencia".

No que se refire aos medios de comunicación privados, consideran que "tamén se necesita maior independencia política e autonomía". Neste sentido, din que "se necesitan reformas legais para fortalecer os consellos de prensa e potenciar o actual regulador de medios de comunicación existente no país, a CNMC [Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia]". 

O informe salienta que a alta concentración dos medios privados en poucas mans é un factor de risco para a pluralidade informativa e lamenta que "non existe unha lexislación específica" que regule estas manobras para concentrar todo o poder mediático en poucas mans.

"Os órganos reguladores dos medios de comunicación e os consellos de prensa -que son voluntarios e autocontrolados- non contan con mecanismos útiles para garantir a independencia editorial nin o respecto das normas éticas", engade o Centre for Media Pluralism and Media Freedom.

PRECARIEDADE E DISCRIMINACIÓN DA MULLER

Por último, o documento agrupa outra serie de desafíos relacionados coa crise económica na que se atopa o sector dos medios de comunicación español. Neste contexto, o informe subliña que "as condicións dos xornalistas en España empeoraron nos últimos anos", gremio no que "o desemprego, a inseguridade laboral e os baixos salarios son considerados os principais problemas da profesión". Todos estes factores "son ameazas serias para a liberdade de expresión e independencia dos xornalistas".

O informe tamén destaca que "o acceso aos medios de comunicación das mulleres tamén está en risco" e avisa da existencia de "diferenzas salariais entre homes e mulleres, polas cales as mulleres reciben salarios máis baixos por un traballo similar" nos medios. Tamén constátase que "as mulleres están subrepresentadas nos consellos de administración" dos medios, tanto públicos como privados.

E aínda que se recoñece que "houbo un avance importante na cuestión da igualdade en España" e que "o marco xurídico prevé a igualdade de dereitos e a non discriminación por razón de sexo", o estudo advirte de que "o marco xurídico existente sobre a igualdade de xénero aínda non se aplicou plenamente".

"A aplicación real dos plans de igualdade de xénero no sector dos medios de comunicación debería ser unha prioridade para as asociacións profesionais, así como para as propias autoridades políticas", conclúe o informe."                   ( Alberto Quian  , Galicia Confidencial, 21/06/17)

20/6/17

Juan Luis Cebrián y Ángel Ron, almas gemelas... uno hundió el banco más rentable del mundo... el otro, el mejor periódico español, y también, de los mejores del mundo

"Ángel Ron pasará a los anales mercantiles como el profesional que llevó al naufragio a una institución casi centenaria como Banco Popular. El balance de su infausta presidencia se resume en un solo dato: la cotización de la entidad perdió el 97% de su valor.

A su sucesor, Emilio Saracho, le han bastado cuatro meses escasos para remachar el último clavo del ataúd del banco y sumir en ruina completa a los baqueteados accionistas.

El repertorio nacional de grandes empresas luce otro ejemplo de descalabro parecido al del Popular. Me refiero al grupo mediático Prisa. Su líder, Juan Luis Cebrián, sigue punto por punto los pasos de Ángel Ron en la singular hazaña de hundir la empresa por él gestionada.

Así, desde que Prisa salió a bolsa en el año 2000, su cambio ha experimentado un desplome del 93%. Los miembros de la familia Polanco, que eran accionistas mayoritarios, han asistido impotentes a la volatilización de miles de millones de euros en los tres lustros largos de aciaga rectoría de Cebrián.
El germen de este desastre proviene de 2007, cuando Cebrián se empecina en lanzar una opa sobre su filial cotizada Sogecable.

 La operación carga sobre las costillas de Prisa una deuda de casi 6.000 millones, que es incapaz de digerir y que anegará su cuenta de resultados en un mar de tinta roja.

Desde 2010, sólo ha cerrado en positivo un año, el de 2015, con una ganancia de 5 millones. Las pérdidas de los otros seis suman más de 3.700 millones.  En estos momentos, Prisa presenta un patrimonio negativo y, además, sigue debiendo a los bancos más de 1.700 millones.

A la vez, El País pierde difusión a marchas forzadas, al compás de la imparable caída de las ventas, que afecta a toda la prensa escrita sin excepción.

Valga añadir que en semejante periodo, Cebrián no ha tenido empacho en embolsarse una paga anual de casi 3 millones de promedio. Además, se agarra a la poltrona gerencial como una lapa. De hecho, disfruta de un blindaje que le garantiza la permanencia hasta diciembre del año próximo.
Juan Luis Cebrián, personaje poliédrico y mercurial, es heredero sin par del gran preboste Jesús Polanco, de cuyo fallecimiento se cumplen diez años el mes que viene.

Es fama y razón que Polanco realizó sus mejores negocios al amparo del poder político y gracias al logro de concesiones y licencias administrativas. Se sirvió de su buque insignia el diario El País para doblegar a todo el que se le puso enfrente, ya fueran ministros, magistrados o magnates del dinero. Jugó a todas las bandas imaginables. Su único objetivo se cifró en agrandar su poder, influencia y fortuna.

Bien puede decirse que desde los tiempos fundacionales hasta hoy, el andamiaje prisaico se montó sobre los favores de los Gobiernos de todo pelaje. Su respeto de las reglas del mercado abierto y la libre competencia fue más bien escaso. Pocos individuos infligieron tanto daño a la causa de la democracia y la libertad por nuestros meridianos.

Cebrián tiene dicho --y escrito en varios libros-- que durante su juventud luchó infatigablemente contra el franquismo. Es debió de ocurrir en sus ratos libres. Porque en su horario laboral, a mediados de los años setenta, desempeñaba el cargo de nada menos que jefe de informativos de Televisión Española. Es decir, acaudillaba el máximo órgano de propaganda del régimen, que, adicionalmente, gozaba de un monopolio absoluto, pues era la única cadena existente.

Ángel Ron y Juan Luis Cebrián componen dos vidas paralelas. El primero arruinó uno de los bancos más sólidos y solventes de nuestro sistema. El segundo ha dinamitado el antaño primer consorcio de comunicación de España. Mientras tanto, ambos se han alzado a la inmarcesible categoría de multimillonarios."                (Gonzalo Baratech, Crónica Global, 18/06/17)

7/6/17

Comprar medios y periodistas con el dinero público

"Ocho ministerios del Gobierno de Rajoy van a pleitear en la Audiencia Nacional contra el Consejo de la Transparencia, un organismo del propio Gobierno. Van a los tribunales porque quieren ocultar cómo reparten la publicidad institucional: ese dinero público que algunos políticos administran como si fuese de su propiedad.

El Gobierno gastó 37,7 millones de euros en publicidad en 2015 y la mayoría de los ministerios se niega a explicar cómo se empleó ese presupuesto. Hace unos meses, eldiario.es solicitó esa información al Portal de Transparencia. Queríamos saber si ese dinero se había repartido según criterios objetivos de audiencia, como ordena la Ley de Publicidad Institucional. Transparencia nos dio la razón e instó a los ministerios a que entregasen los datos completos: cuánto se llevó cada medio. En vez de cumplir con este mandato, la respuesta del Gobierno ha sido pleitear. Solo se entiende si es que tienen algo que ocultar.

A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los países europeos, los datos del reparto de la publicidad institucional son secretos en casi todas las administraciones españolas. Con esos fondos, algunos políticos compran periodistas, portadas, editoriales, columnistas, tertulianos… Detrás de la opacidad en este reparto publicitario se esconde la principal palanca para controlar a la prensa: una poderosa  herramienta para la propaganda y la censura.

Sin duda tiene sentido que la administración se anuncie. La publicidad institucional sirve para salvar vidas en las carreteras, con las campañas que hace la DGT. O para evitar asesinatos machistas, difundiendo el teléfono 016. O para que el Estado ingrese más dinero del que invierte, como consigue la publicidad de Loterías. El problema no está en la publicidad institucional, sino en los criterios con los que se reparte: un abuso casi constante que se esconde tras la falta de transparencia. 

En muchos casos, la publicidad no depende de tu audiencia, sino de cómo te portes con el político de turno, que decide con arbitrariedad y utiliza el dinero de todos para alimentar su propia red clientelar.

Las pocas ocasiones en las que transcienden detalles concretos sobre el reparto publicitario en las administraciones públicas queda claro cuál es el motivo de tanto secreto: ocultar el rastro de la compra de periodistas y el pago de favores a los medios afines. Es justo lo que ocurrió en Madrid con la publicidad institucional. Es lo que hizo Ana Botella al frente del Ayuntamiento – aquí están los datos– y es también lo que aplicaron Esperanza Aguirre e Ignacio González desde la Comunidad.

Hoy desvelamos cómo se repartió la publicidad desde Metro de Madrid durante la legislatura 2011-2015, con Aguirre y González como presidentes autonómicos. El 60% de toda la inversión en prensa se la llevó un solo periódico: La Razón. El 48% de toda la inversión en radio se la llevó una sola emisora: Intereconomía. Ni La Razón es el diario más leído ni Intereconomía es la radio más escuchada. 

En el Canal de Isabel II el reparto fue igual de arbitrario y también benefició a los medios mas cercanos al PP: La Razón, Intereconomía, Libertad Digital y ABC.
Casualmente, cuando Esperanza Aguirre dejó la presidencia de Madrid, fichó con un sueldo estratosférico como columnista del ABC.

Casualmente, cuando Ignacio González dejó ese mismo cargo, fichó con un sueldo igual de desmesurado por La Razón.

Casualmente, el consejero de La Razón Edmudo Rodríguez trabajaba al mismo tiempo en el Canal; es el testaferro de González que hoy está en prisión.

Casualmente, el exgerente del Canal Ildefonso de Miguel fue fichado por Intereconomía cuando dejó la empresa de aguas de Madrid, que tanto regó a este grupo de comunicación.

Hoy por ti, mañana por mí. Y siempre a costa de los demás.

Al menos ABC o La Razón existen y tienen cierta audiencia. No siempre es así.  El Canal de Isabel II pagó casi 600.000 euros en anuncios a NuevaTelevisión.com, un digital irrelevante pero que tenía como impulsor al tertuliano y exportavoz del Gobierno de Aznar, Miguel Ángel Rodríguez. El Canal también dio 141.013 euros a ElPulso.es: una web desconocida fundada por una exsocia de una expresidenta de Telemadrid nombrada por el PP.

En total, el Canal de Isabel II se gastó 55 millones de euros en publicidad entre 2006 y 2015. Esta enorme inversión –y la publicidad de Metro de Madrid, y la de las consejerías de la Comunidad, y la de la Fundación 2 de Mayo, entre otras mamandurrias– es lo que explica por qué Esperanza Aguirre fue la preferida de la prensa conservadora en los años en los que Mariano Rajoy estaba en la oposición y no manejaba estos fondos de reptiles. Rajoy era tonto y Aguirre muy lista, al menos mientras la lideresa pagó más.

Ignacio González y Esperanza Aguirre regaban muy bien a su prensa con el dinero del contribuyente, que es el que siempre paga estas fiestas al final, y por partida doble. A corto plazo, por la factura a costa del presupuesto público. A largo plazo, por la impunidad que permiten unos medios controlados por el poder, y que miran hacia otro lado ante la corrupción.

Gracias a estas inversiones publicitarias, se entiende mucho mejor por qué fallaron los controles en Madrid: por qué el PP de Madrid del tamayazo, de la Gürtel, de la Púnica, de la Lezo, de la gestapillo y de Fundescam pudo manejarse durante tantos años con total impunidad. Cierta prensa cobraba muy bien por callar. "O tienes controlados los aparatos del Estado y los medios de comunicación o estás muerto", decía Ignacio González. Tenía toda la razón."                     (, eldiario.es, 05/06/2017)

26/5/17

El País se va a la mierda

"No lo digo yo, cuidado. Lo de “El País se va a la mierda”, digo. Lo dicen los de El Mundo Today, una pareja de brillantes humoristas a sueldo, atención, de PRISA: se les puede escuchar habitualmente en la Cadena SER.

 Con esto quiero decir que no son sospechosos, que están criticando la decadencia del que fuera gran diario progresista español desde las mismísimas entrañas de la bestia. Que analizan cómo se despeña un periódico que estuvo entre los mejores del mundo, convertido hoy en panfleto socialista-susanista-rubalcavista, ante las mismas narices de Cebrián. Con dos cojones. 

Pese a que el declive de El País viene de lejos, una cuesta pronunciada para una decadencia patética, la última semana ha sido especialmente terrible. Y es que estos días han coincidido el odio irracional a todo lo que tiene que ver con Podemos, y con Pedro Sánchez, con un apoyo disparatado a Susana Díaz

Un día podías leer cosas tan insultantes para el lector inteligente como que “Pablo Iglesias no trata de hacer caer al Gobierno sino de deslegitimar la democracia”. Y al día siguiente, un acelerón en su loca carrera suicida, se superaban a si mismos publicando los desvaríos de un Javier Marías que parece descuidar su medicación: “Podemos es lo más parecido a Falange desde que feneció la Falange”.

Los editoriales de estos ultimos días son especialmente desafortunados. Por tendenciosos, rabiosos y poco brillantes: “Como señaló, además, Susana Díaz, el hecho de que dos presidentes tan distintos entre sí como González y Zapatero hayan retirado su apoyo a Sánchez revela la soledad de éste, no su capacidad de reconstruir el partido y llevarlo a la victoria. 

Díaz, por su parte, no cayó en la trampa del debate bronco que Sánchez planteó desde el principio, lo que permitió tanto conocer algunas cualidades del liderazgo de Díaz como, sobre todo, que los militantes del PSOE tuvieran el debate que merecen”, decía el texto que resume la opinión del diario dirigido por Antonio Caño antes de las primarias socialistas. “El proyecto de Pedro Sánchez aspira más a saldar cuentas con un pasado y sus traumas que a mirar al futuro”.

Tras la victoria de Sánchez, Caño desencadenó a los editorialistas tras rociarlos con aceite de ricino: “La victoria de Pedro Sánchez en las primarias socialistas sitúa al PSOE en una de las coyunturas más difíciles de su larga historia. El retorno a la secretaría general de un líder con un legado tan marcado por las derrotas electorales, las divisiones internas y los vaivenes ideológicos no puede sino provocar una profunda preocupación”. 

Y como colofón, una frase para la historia de la infamia periodística de El País, que destacará con luz propia junto aquella otra en la que llamaban a Sánchez “insensato sin escrúpulos”: “En todos los casos, la demagogia —conocida en Podemos o Trump— de los de abajo contra los de arriba se ha impuesto a la evidencia de la verdad, los méritos y la razón”.

Sánchez, Podemos, Trump, el populismo, la Falange, los de abajo y los de arriba… Para El País, la derrota de Susana Díaz, de su Susana Díaz, se convirtió en “el Brexit del PSOE”. ¡Esos afiliados estúpidos que no tienen ni puta idea de votar! Y esos lectores estúpidos… pero no tanto como para seguir no ya pagando, sino leyendo, un diario al que la peor dirección de su historia ha condenado a muerte.

Perdón… Me comunican que los de El Mundo Today no se refieren, con ese valeroso titular de “El País se va a la mierda”, al declive irreversible del diario de PRISA, a la burda derechización del que fue periódico de muchos de nosotros, del medio de comunicación que nos guió en buena parte de nuestras vidas. No. ¡Es un juego de palabras! Se refieren a España, el país con minúscula, como aquello que se va a la mierda. Pues también."                   (Javier Pérez de Albéniz, 25/05/17)

19/5/17

“Antes de las redes sociales no éramos tan conscientes de que había tanta gente con mierda en la cabeza”

"La semana pasada fue Pérez Reverte. Luego le tocó el turno a Dani Rovira, Jorge Cremades, Ignatius Farray… 

La relación de linchamientos digitales está necesariamente desactualizada, porque no hay día en el que algún comunicador (famoso o no, basta con que sea un tuitero de cierto renombre) reciba un varapalo en las redes sociales por parte de algún colectivo ofendido: patriotas, transexuales, feministas, taurinos, policías, veganos, antitaurinos… en función del motivo de la ofensa “cambia el perfil de los linchadores, pero el mecanismo es el mismo: un tuit ofendido, una ola de indignación y una exigencia de vetar o censurar al ofensor”, según me cuenta Juan Soto Ivars, escritor y columnista en El Confidencial (y efímero colaborador del Tentaciones por un malicioso acrónimo contra Cebrián) y autor del imprescindible ‘Arden las redes’, un libro que recorre el camino desde la censura franquista a lo que Ivars denomina “poscensura”, un fenómeno vinculado a las redes sociales que trata de acallar aquellas opiniones (o canciones o chistes) que resultan ofensivas para cualquier minoría de las arriba citadas.

Ivars me atiende por teléfono desde Barcelona, mientras ultima la presentación en Madrid de ‘Arden las redes’.

Destripar a la gente en las redes sociales se está convertido en un hábito.

La palabra “hábito” lo define muy bien, porque suena a monje o a fraile. Y es que la actitud de los que tienen este hábito es bastante monjil. Da la sensación de que hay quien mira la pantalla del ordenador por la mañana y busca algo con lo que escandalizarse.

¿Cuál suele ser la motivación del linchador?

Para escribir el libro he intentado hablar en cada caso con gente que ha participado en los linchamientos, y la mayor parte de la gente ni siquiera era muy consciente de lo que estaba haciendo.

¿Jóvenes, mayores, hombres, mujeres? ¿Hay un perfil claro?

Cada linchamiento es un mundo. Los linchamientos de tema machista los suele empezar gente muy joven, pero en casos de temas patrióticos o religiosos suele ser gente mayor.

¿Hay algún caso en el que hayas sentido que los censores tenían razón, que hay ciertas cosas que no se deben decir?

No. Yo estoy a favor de que salga a la calle el autobús de HazteOír, por más que me parezca repugnante su mensaje transfóbico, o una columna racista de Sostres. Veo con repugnancia el machismo, la homofobia y el racismo, pero por una cuestión práctica creo que es mejor que se pueda expresar para que no nos suceda lo mismo que a los americanos, que después de treinta años de corrupción política institucionalizada -sin que haya un solo mensaje machista o racista que llegue a los medios-, la aparición de Trump les haya aparecido algo episódico.

En tu libro diseccionas uno de los primeros linchamientos virtuales, el que sufrió el director Nacho Vigalondo por un tuit desafortunado. ¿Por qué los censores tienen tanta fijación con los humoristas y tan poco sentido del humor?

El humor es el canario que meten en la mina: es el primero que muere cuando hay una fuga de gas. El humor siempre ha sido la primera víctima de la censura en todos los regímenes. Lo que a mí me fastidia especialmente es que gente con la que suelo a estar de acuerdo, como las feministas, es que el humor de, por ejemplo, Jorge Cremades esté alentando actitudes machistas por el hecho de ser sexista. Ese es el mismo argumento que usan los beatos católicos cuando dicen que un chiste sobre la Iglesia está alentando el odio a los católicos.

¿Y no es así?

Es mentira. Para sustentar esta idea se utiliza el ejemplo de los chistes sobre judíos que se hacían durante la Alemania nazi, pero este ejemplo no sirve porque, como explica Klemperer en ‘La lengua del Tercer Reich’, los nazis estaban en el poder y un régimen dispone de herramientas de sobra para oprimir y eliminar a los judíos.

Por tanto, ¿deberíamos tolerar los chistes racistas?

Creo que los chistes racistas son una manera de naturalizar las tensiones entre gentes de distintas razas que hay en una sociedad. Por ejemplo, Ignatius Farray hace muchas bromas racistas con negros del público en ‘La vida moderna’ y realmente es una forma de disipar una tensión. La incorrección polícia bien usada es una forma de acercarnos y no de alejarnos de los demás.

¿Incluyendo los discursos negacionistas?

No creo que el argumento débil contra el fuerte deba ganar siempre porque ahí está el fanatismo y la fe, pero tampoco creo que la solución esté en prohibir. En el caso de los negacionistas nazis, la censura les da una pátina de rebeldía que conduce a esa especie de validez loca que tienen también los fanáticos de la conspiración: si crees que las Torres Gemelas las tiraron los judíos y encima no te dejan decirlo, será la confirmación de que estás en lo cierto.

Y además te retroalimentas con las ideas de otros que creen tus mismas locuras.

Antes de las redes sociales no éramos tan conscientes de que había tanta gente con mierda en la cabeza. Las redes sociales nos han dado la máxima libertad de expresión, y el taxista que antes te hablaba 20 minutos ahora tiene un blog o 40.000 seguidores en Twitter.

Pero las redes sociales también sirven para la movilización. Ahí está el 15-M, que no hubiera sido posible sin internet.

En las redes sociales, la palabra se confunde con la acción. A través de las redes sociales no podemos hacer nada cuando nos enteramos de que el PP es corrupto desde los bajos hasta el sexto piso, pero sí podemos hacer algo cuando Sostres suelta una burrada machista, por ejemplo recoger firmas para que le echen. 

Por eso creo que las redes sociales son tan peligrosas para la liberad de expresión y tan poco peligrosas para la corrupción. Las redes sociales no pueden llevar a la cárcel a Rodrigo Rato pero sí al paro a un columnista porque ha caído mal a un grupo. Y de hecho, ya ha ocurrido dos veces.

¿Existe una relación entre la corrección política y la elección de Trump?

Definitivamente: el sueño de la corrección política produce monstruos como Trump. Basta con que un millonario hable como habla la gente normal en EEUU para que las mentiras que cuenta sean tomadas por verdades por los votantes, simplemente porque su forma de hablar es más auténtica. Trump se expresa como la gente de la calle.

¿Trump utilizó la incorrección política como arma electoral?

Trump para mí es imposible sin corrección política. Los demócratas estaban convencidos de que después de las declaraciones machistas de Trump ninguna mujer iba a votar a Trump, pero resulta que el 53% de las mujeres blancas le votaron. 

¿Por qué? Porque esas mujeres entienden que el hecho de que Trump se exprese como un absoluto misógino no quiere decir necesariamente que vaya a comportarse como tal. De hecho, sus maridos y los amigos de sus maridos se expresan así.

¿Crees que la censura puede ser contraproducente?

El maquillaje léxico, el eufemismo no funciona porque el racista no tiene ningún deseo de dejar de ser racista. Por tanto, si desde arriba le imponemos que deje de expresarse como si fuera racista, él va a seguir siéndolo, y va a educar a sus hijos para que sean racistas, independientemente de lo que digan los medios o la escuela. Por eso desconfío de cualquier medida de censura para gente que, desde mi punto de vista, piensa de una manera abominable. Al contrario de los defensores de la corrección política yo no creo que desde arriba a abajo se pueda cambiar un sentimiento tan arraigado como la xenofobia.

Eso delata que las sociedades se han partido y hay distintos sistemas morales. Esto se explica muy bien como un ejemplo: imagínate que haces un chiste contra la Iglesia y los católicos empiezan a acusarte de blasfemo. Como buen ateo, a ti la acusación de blasfemo no te importa, incluso puedes estar orgulloso. Esto es lo que mismo que le pasa a un votante de ultraderecha si le llamas racista o machista.

Quién nos hubiera dicho que 20 años después íbamos a sufrir una versión mutada de la corrección política gracias a las redes sociales…

A veces crees que en las redes sociales estás haciendo una crítica pero en realidad estás participando en una quema de brujas. Por otro lado, las redes sociales son políticamente correctas. Facebook no exhibe pezones de mujer porque eso es políticamente correcto y su intención es que pasemos el máximo tiempo posible en su red, y para eso la experiencia debe ser “agradable”, como dicen ellos. La corrección política es exactamente eso: el mundo está lleno de racistas y machistas pero la corrección política es el arma que tenemos para no oírlos… pero van a seguir ahí.

Están, pero no los vemos ni los oímos.

Esto tiene que ver con la aldeización de la sociedad, el efecto burbuja que estudia Pariser, en las redes sociales acabas viendo sólo a gente que piensa como tú. Mediante sus algoritmos Facebook tiende a enseñarte menos cosas con las que sabe que no estás de acuerdo. En consecuencia, piensas que todo el mundo piensa como tú y acabas convirtiéndote en un fanático radical.

Y ahí entra el llamado “sesgo de confirmación”, del no solemos ser conscientes.

Con respecto al sesgo de confirmación fue muy interesante ver la reacción de mis amigos que habían votado a Unidos Podemos y que están todo el día en Twitter y Facebook, y se niegan a leer ningún periódico que no sea El Diario o Público, y cuando el partido perdió un millón de votos respecto a lo que decían las encuestas creyeron que había habido un pucherazo. 

No les cabía en la cabeza porque todo el mundo iba a votar a Podemos. Cuando ya no te fías ni del sistema democrático dudo que eso lleve a algo bueno: no lleva a la revolución, sino a la frustración y a la radicalización.

El censor siempre cree que la sociedad es infantil y manipulable”.

El censor siempre ha pensado igual. Antes eran unos funcionarios que trabajaban para Franco y ahora hay censores de todas las ideologías y muy activos, pero en esencia no han cambiado: el censor siempre cree que la sociedad es infantil y manipulable. Ese es el primer punto de la mentalidad censora: creer que todos los que no son tú son manipulables. 

El segundo es pensar que hay ideas que van a hacer peor la sociedad porque van a contagiarse entre todos esos imbéciles que no son tú. Y el tercero es estar vigilante. Con esos tres puntos tenemos tanto un censor franquista como a una persona muy concienciada contra el machismo que se dedica a montar cacerías contra Jorge Cremades.

¿Si silenciamos a Cremades se acabó el machismo?

Una persona adulta piensa: “Puedo escuchar una locura sin volverme loco. Puedo escuchar un chiste racista sin volverme racista”. Al censor le pasa lo mismo: no se ha vuelto machista por ver los vídeos de Cremades. A él no le afecta, pero cree que a los demás sí. Esto es válido para todo: si yo soy ateo no creo que me vayan a volver católico las misas en La 2. No me afectan.

¿Resulta coherente defender a los titiriteros un día y exigir la retirada del autobús de Hazte Oír al día siguiente?

Lo realmente peligroso no es la corrección política sino sus repercusiones en la guerra cultural, cuando hay dos correcciones políticas opuestas e intentan tener hegemonía la una sobre la otra. ¿Cómo conocimos la existencia del autobús de Hazte Oír? ¿Acaso pasó por delante de nuestra casa o porque un montón de gente indignada por su existencia? No. Fueron los censores los que al final sirvieron en bandeja la notoriedad del autobús. Sin ellos, la campaña de Hazte Oír hubiera sido un fracaso.

¿Qué papel juega el miedo a la disensión en la poscensura?

Se confunde la palabra con la acción todo el rato. ¿Qué quiere decir una “agresión” en la red, qué te insulten? Puede ser desagradable, pero no es una agresión. Lo que sí sucede con los insultos en la red es que la gente empieza a tener miedo de decir ciertas cosas, pero no porque me van a insultar los otros, sino porque me van a insultar los míos. A mí es eso lo que realmente me preocupa.

¿La poscensura es entonces una forma de autocensura?

La poscensura funciona así: gente que tiene una ideología pero puede que no esté al 100% de acuerdo con ella acaba no expresando sus puntos de disconformidad por miedo a que los suyos le llamen traidor. Mucha gente no se atreve a cuestionar ciertos dogmas porque la presión puede ser insufrible. Ahí es donde está el peligro, que nos volvemos monolíticos.

También hablas en el libro de la confusión entre realidad y ficción, como sucedió en el caso Migoya, con ‘Todas putas’.

Sí, el caso de Frisas y el de Migoya son exactamente iguales. El pensamiento políticamente correcto es antiliterario. La literatura y la corrección política son antagónicos, porque la literatura, en primer lugar tiene un contexto de época y se busca la verosimilitud. Migoya escribió el relato en primera persona de un violador que no se arrepiente de lo que hace. 

Yo al leer ese relato sentía asco por el personaje. En la ficción necesitamos buenos asesinos, buenos machistas… buenos antihéroes. Necesitamos esos personajes, pero no porque nos vayan a convencer de que vayamos follándonos tías sin su consentimiento, sino porque nos ayudan a afianzar precisamente nuestro sistema moral.

Los aparatos censores presumen de haber adivinado las intenciones ocultas de sus víctimas” (‘Arden las redes’, p. 49).

Los políticamente correctos no se enteran de esto. Te dirán que ese relato no se debería haber escrito porque, en el fondo, quien lo ha escrito está justificando las violaciones. El censor siempre está seguro que conoce las motivaciones secretas de las personas, es un experto leedor de mentes que en realidad no se entera de nada y habla desde sus prejuicios.

 Por eso siempre es imposible defenderse de un censor. Cuando Cremades se disculpó en Twitter dijo que su intención fue no hacer daño pero la reacción fue “borra todos tus vídeos porque sabemos cuál es tu verdadera intención”. Por eso en las redes sociales, la acusación y la condena son sinónimos.

¿Estamos ante una Policía del Pensamiento orwelliana en versión descentralizada?

Por eso le llamo “poscensura”, porque la censura es vertical. Muchos poscensores dicen “yo no censuro nada, sólo doy mi opinión”. Obvio: para censurar necesitas una estructura estatal, pero la censura es que entre todos -izquierdistas en colaboración con católicos fanáticos- van achicando lo que se puede y no se puede decir. Esto se ha visto ahora con Podemos y su propuesta de “ley mordaza”.

¿Cuál es el papel de los medios en estos linchamientos virtuales?

Un motivo es sumar clics, claro, pero me parece mucho más grave el seguidismo. Creo que es un error colosal por parte de los medios no conservar su agenda. Los periodistas están mejor informados que el resto de la gente. El periodista debe tener una visión panóptica y cuando se limita a reflejar los comportamientos de los medios sociales está traicionando el principio moral del periodismo que es informar a la ciudadanía de lo que está pasando.

Por otra parte, se está dando un peso demencial a las redes sociales. En el reciente caso de Daniel Rovira en su linchamiento estaban participando tres o cuatro mil personas. ¿Arden las redes? ¿Por qué los medios legitiman esos insultos? Deberían ignorarlos.

La gente desconfía -muchas veces con razón- de lo que lee en los medios.

Cualquier sistema de corrección política queda automáticamente desactivado con la crisis de credibilidad que tienen los medios después de la debacle de 2008, cuando no vieron ver la crisis que venía.

 Esto explica que el mensaje de Trump haya calado mucho más que el de Hillary, teniendo aquel muchos menos medios (de comunicación) a su favor. Ahí es donde se ponen a hablar de posverdad: Hillary dice la verdad más que Trump pero lo hace a través de unos medios que no gozan de credibilidad por parte de la opinión pública.

Parece que la ofensa ha alcanzado el estatus de blasfemia.

Es que es exactamente lo mismo. Y es que la gente ha convertido su manera particular de pensar en una religión, no se replantea sus dogmas. Blasfemia significa ofender a Dios. Bien, nadie ha preguntado a Dios si está ofendido. A quien estás ofendiendo es a la gente religiosa, que se considera portadora de la palabra de Dios. Para las ideologías modernas no se llama blasfemia sino ofensa pero cuando el titular de un medio dice “El chiste que ha ofendido a todos los andaluces” lo que de verdad está diciendo es “¡Andaluces, ofendéos!”.                   (Entrevista a Juan Soto Ibars, Público, Strambotic, 17/05/17)

16/5/17

“Muchos periodistas están siendo callados mediante legislación antiterrorista”

"La censura que los medios de muchos países siguen sufriendo en pleno siglo XXI fue uno de los temas que más minutos ocupó durante los seminarios del Festival Internacional de Periodismo de Perugia, celebrado el pasado mes de abril.

Rachael Jolley es editora de la revista Index on Censorship (IOC), publicada por la plataforma del mismo nombre. IOC es una red de colaboración internacional para la defensa de la libertad de expresión que publica trabajos censurados de periodistas y artistas, promueve el debate y registra amenazas para la libertad de expresión a nivel global.  (...)

¿Cómo surgió IOC? 

IOC se estableció en 1972 porque una serie de escritores se pusieron en contacto con otros autores residentes en Londres para pedirles ayuda, porque en sus países no les dejaban publicar. Entonces, estos poetas y escritores se unieron y crearon IOC como una revista donde publicar este tipo de trabajo considerado ‘sensible’.   (...)

¿Cómo ha evolucionado la censura desde que se fundó Index on Censorship?

A veces pensamos que la censura sólo tiene una forma, que se practica desde el gobierno, pero la realidad es que ha ido adoptando muchas formas distintas. 

Por ejemplo, está la censura corporativa por parte de empresas, también censura social, por ejemplo hacia artistas que hacen un trabajo controvertido y no encuentran galerías para exponerlo, lo mismo con obras de teatro que tocan temas tabú, como puede ser la religión. 

Por eso desde Index on Censorship apoyamos todo tipo de libertad de expresión, desde artistas hasta periodistas.También a ciudadanos anónimos, como estamos haciendo en China con los derechos de expresión del colectivo LGTB. 

¿Se reúnen con gobiernos o instituciones públicas regularmente? 

Sí, tenemos reuniones de cuando en cuando con instituciones y, sobre todo, organizamos conferencias y seminarios que sirven para hacer llegar estas realidades a los cuerpos gubernamentales. Es un proceso muy largo conseguir que un gobierno escuche lo que estás denunciando y realice cambios al respecto.

Por ejemplo, ahora nos gustaría que se tomaran más medidas contra la represión y la censura en Turquía. Pero es complicado políticamente, por el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía respecto a la migración.

 Parece que las manos de la Unión Europea están atadas en este sentido. No quieren ‘hacer enfadar’ a Turquía, porque interesa que el acuerdo siga adelante. De todas formas, algunos gobiernos ya han criticado lo que pasa en el país, así que tenemos que seguir recogiendo pruebas y abogando por un cambio.

¿Han sido contactados directamente por algún gobierno en relación con sus investigaciones?

IOC ha molestado a muchos gobiernos a lo largo de los años, pero esa es precisamente nuestra intención. En las protestas a las puertas de la Embajada de Azerbaiyán en Londres, la Policía intentó que nos moviésemos de esa zona, por orden directa de la embajada. No les gusta que protestes y les dejes en evidencia en la puerta de su casa. 

Desafortunadamente para ellos, la ley permite las manifestaciones en la vía pública, así que no nos movimos del sitio. También hemos recibido una carta de la misma embajada, reprendiendo nuestra cobertura del juicio contra el defensor de los derechos humanos Rasul Jafarov

Recientemente, alguien de la Embajada de México habló con un miembro de nuestra junta sobre nuestra cobertura de las muertes de periodistas en el país. Obviamente, no les gustaba nuestra investigación sobre el asunto. Pero es importante que el mundo conozca estas muertes terroríficas de periodistas mexicanos, y cómo se están utilizando para silenciar a la prensa.  (...)

¿Qué tipos de censura se practican en Europa en la actualidad?

En Europa destaca últimamente la reacción de los gobiernos tras sufrir ataques terroristas en su territorio. La tensión y el miedo hacen que la reacción primera de los gobiernos sea no permitir que se publiquen ciertas cosas, y se introducen leyes más restrictivas. El terrorismo se está utilizando, de alguna manera, contra los periodistas que generan intranquilidad a los gobiernos. 

Por ejemplo, están aumentando los casos de acusación por enaltecimiento del terrorismo. Muchos periodistas están siendo callados mediante legislación antiterrorista, porque se les acusa de ensalzar el terrorismo, o de publicar información antipatriótica. Hay una tendencia clara en esta dirección, y es algo que nos preocupa mucho en IOC. Esto, además, hace que otros periodistas, al tener miedo de ser acusados, decidan no escribir sobre ciertos temas.

En Italia, por ejemplo, se está utilizando la legislación sobre difamaciones contra los periodistas constantemente. Si otros periodistas se contagian de miedo, trabajan bajo mucha presión y finalmente pueden decidir no escribir sobre asuntos controvertidos.

Las nuevas tecnologías también juegan un papel determinante a la hora de ejercer la censura. Por ejemplo, ciertos gobiernos que las utilizan para acceder al correo electrónico privado de los ciudadanos. 

En Reino Unido se está discutiendo la posibilidad de que se pueda acceder a las conversaciones encriptadas de WhatsApp cuando lo crean conveniente, lo que supondría al final que nadie confiase más en la aplicación como medio de comunicación privado. 

Esto demuestra que la censura y la represión no están desapareciendo, sino cambiando y adaptándose a nuevas formas y a las nuevas tecnologías. 

¿Considera la influencia de la publicidad una forma de censura autoimpuesta en algunos medios tradicionales?

La tensión entre los anunciantes y los periodistas es ‘saludable’, porque, nos guste o no, son los que financian el periodismo. Los medios siempre van a enfrentarse a la presión comercial, esta realidad no creo que cambie. Lo importante es que haya un equilibrio. 

Hay que ser consciente de que el periodismo necesita también de un modelo financiero que lo sostenga. Deberíamos tener miedo de que la publicidad desapareciese como medio de financiación. Si nadie está dispuesto a pagar por el periodismo, ¿cómo vamos a sobrevivir? 

Me preocupa más la injerencia de los gobiernos. En países como Polonia o Hungría, los gobiernos están cada vez más involucrados en los medios de comunicación. En Polonia, por ejemplo, sólo están quedando medios afines al gobierno, mientras que los independientes están desapareciendo. También existen restricciones al número de periodistas que pueden acceder al Parlamento, por ejemplo.
En Europa del este sucede esto desde hace tiempo, al igual que en Latinoamérica.

Pensemos también en la prohibición de Trump de que ciertos medios como BBC, The New York Times, CNN y Politico estuvieran presentes en sus ruedas de prensa. Es fácil observar cómo las mismas técnicas de represión y censura se replican alrededor del mundo. 

¿Qué opina sobre la situación de España en cuanto a libertad de expresión?

España está en una situación muy preocupante. Me sorprendió mucho tanto la condena a Cassandra como el caso de los titiriteros del año pasado.* Parece que España ha perdido su sentido del humor. Es muy raro que esto ocurra en una democracia moderna, que haya problemas con marionetas que siempre han sido algo satírico e incisivo, pero esto no debería crear este tipo de controversias y procesos judiciales. 

En cuanto al caso de Cassandra Vera, condenar a prisión a alguien por un chiste de algo que pasó hace años no es una respuesta adecuada. ¿Están intentando reescribir la Historia? ¿No quieren que la gente conozca el pasado del país? Las bromas son parte de la libertad que tenemos en una democracia. ¿Cuál es el sentido de restringir y penar este tipo de declaraciones?

La combinación de estos dos casos [Cassandra Vera y los titiriteros] hace que la gente se cuestione ¿qué problema hay en el Gobierno español? 

El verdadero peligro está en que esto genera una especie de autocensura, porque otros artistas pueden evitar expresarse sobre ciertos temas por miedo a represalias. Esta es una atmósfera muy preocupante, se crean tabús que antes no existían.

[Días después de la realización de la entrevista, tres activistas fueron imputadas en Sevilla por un “delito contra los sentimientos religiosos”, por participar en la procesión de la «Hermandad del Sagrado Coño Insumiso a la Explotación y la Precariedad». Rachael Jolley nos comentó: “¿Qué está pasando en España? Parece que la libertad de expresión está retrocediendo a pasos agigantados”].

¿Qué papel juegan las redes sociales en la defensa de la libertad de expresión?

La visión ‘original’ de las redes sociales sostenía que serían beneficiosas para abrir la comunicación de ideas de manera global, y es cierto que lo han hecho… Pero también han facilitado que, por ejemplo, los servicios de seguridad o agencias de inteligencia rastreen a periodistas y artistas.

Recientemente, algunos gobiernos han creado campañas en redes sociales para minar la reputación de ciertos periodistas que han publicado historias que dejen en evidencia al gobierno o a ciertas organizaciones. Este aspecto negativo de las redes sociales no se predijo cuando éstas comenzaron a usarse.

Se está hablando mucho de las llamadas fake news, o noticias falsas, que están llenando las redes sociales de desinformación. ¿Cómo podemos compaginar la libertad de expresión con un buen periodismo libre de este tipo de noticias?

El término fake news en realidad no significa nada en concreto, porque cubre un amplio espectro de significados. Simplemente, cuando a los políticos no les gusta una noticia, la llaman así. Como si quisieran decir “no me interesa lo que digas o publiques.”

Es cierto que hay cada vez más gente creando historias que no son verdad. Nosotros, como receptores de la información, tenemos que ser más escépticos con lo que leemos. Es nuestra propia responsabilidad tener un filtro y saber lo que podemos creer y lo que no, discernir lo que es creíble. Las escuelas deberían enseñar a analizar la información que recibimos, a ser más inquisitivos como individuos. Pensar más antes de compartir noticias.

También se están generando nuevas técnicas de propaganda, hay un uso más ‘inteligente’, por ejemplo en campañas electorales. 

Tenemos también que cuestionarnos cómo encajan las leyes actuales en esta nueva realidad basada en los algoritmos. Quizá las leyes que tenemos no son lo suficientemente sofisticadas. Se están utilizando algoritmos en redes sociales para dirigir noticias contra individuos específicos. Puede que la legislación no esté adaptada al momento que vivimos como sociedad. 

En la cultura de las noticias 24 horas todo se quiere muy rápido, es más fácil atrapar a la gente. Antes se dedicaba más tiempo a pensar en qué ángulo darle a una pieza, cómo desarrollarla… 

En países como Turquía, muchos periodistas han tenido que exiliarse ante la imposibilidad de hacer un periodismo de investigación de calidad. Esto está generando que los medios controlados por el poder sean mayoría. Lo mismo sucede con artistas que no pueden publicar sus obras en su país. ¿Se puede considerar esto una victoria de la censura?

Ni el país más represivo del mundo puede matar la sátira. Si los gobiernos creen que pueden silenciar a una nación actuando contra, por ejemplo, unos cómicos, como en el caso de España, están muy equivocados. La sátira siempre busca nuevas formas de sobrevivir.

Si miras hacia atrás en la Historia, ves cómo los artistas simplemente se vuelven más inteligentes y encuentran nuevas formas de hablar de temas controvertidos de una manera indirecta. Es muy claro en las obras de teatro de Broadway, por ejemplo.

Además, un gobierno que trata de parar a un cómico, lo que consigue es atraer el foco de atención hacia esa noticia y lo más probable es que consigan el efecto contrario al deseado: dar más publicidad al artista, empeorar la imagen del gobierno entre la población, generar más sátira.

Consiguen atención internacional y magnifican lo ocurrido, porque la noticia se reproduce en todo el mundo. 

En este contexto, ¿qué futuro le augura al periodismo independiente?

Tenemos que ser realistas, pero también mantener una actitud positiva.Se está observando un aumento en el número de lectores de periódicos a nivel global. El periodismo de investigación, libre e independiente está cada vez mejor valorado y es más demandado. 

Por ejemplo, la revista de investigación británica Private Eye ha tenido recientemente el mes con mayor ventas de su historia. Hay señales de que el público quiere apoyar un mundo con libertad de acceso a la información y comprometerse con el periodismo de calidad. 

*En su edición de abril, la revista de Index on Censorship publicó una entrevista con Alfonso Lázaro de la Fuente, uno de los titiriteros arrestados en 2016 por enaltecimiento del terrorismo. Se puede consultar aquí. "                       (Entrevista a RACHAEL JOLLEY / EDITORA DE INDEX ON CENSORSHIP, Silvia Nortes, CTXT, 10/05/17)

2/5/17

El País... de Cebrián manipula así la moción de censura contra Rajoy que planea presentar Podemos


La moción de censura anunciada este jueves por Unidos Podemos al Gobierno de Rajoy sacudió la vida política española. La formación liderada por Iglesias defendió su iniciativa para “conseguir una alternativa” y superar “el estado de excepción que vive España”

PSOE y Ciudadanos anunciaron su “no” y acusaron a Podemos de actuar de “mala fe” y con una total “falta de respeto”. El PP, por su parte, calificó la moción de “circo” y sacó a relucir el fantasma de Venezuela.

Hoy en la prensa, la noticia protagoniza la mayor parte de las portadas, cada una ofreciendo su visión de los hechos. Pero una ha llamado especialmente la atención, la de ‘El País’.

“PSOE y Ciudadanos responden unidos a la corrupción del PP”, titula el diario de Prisa.
La curiosa portada ha llamado la atención en las redes, donde muchos la han calificado de “chiste”.

  Anacleto Panceto @Xuxipc
 
El País cada vez tiene menos lectores, no alcanzo a comprender La Razón.

 pérez de albéniz @descodificador
 
Un día, hace tiempo, fue un gran periódico. Hoy insulta la inteligencia de sus lectores... pic.twitter.com/bxJf4MBWiV

La Merkel @GobernoAlem
 
Mil gracias a PSOE y Ciudadanos por seguir dejandonos que sigamos a lo nuestro.

  Rakel D @rakeld12341234
 
Madre mía El País, y a esto lo llaman periodismo!!!En el resto del mundo se llama manipulación Cebrián!!
 Antonio Maestre @AntonioMaestre
 
La portada de El País deja a las claras que la moción de censura es un acierto. La esconde y cierra filas con el tripartito

 Aligi Molina @AligiMolina
 
Hola @el_pais, os he arreglado la portada de hoy para ajustarla mejor a la realidad. De nada.

 Juan Miguel Garrido @Juanmi_News
 
La portada de hoy de @el_pais será digna de estudio en las Facultades de Periodismo como ejemplo de insulto a la profesión.

(Tremending topic)

25/4/17

Marhuenda y Casals se jactaban de "inventar" noticias para "dar leches" a Cifuentes

 "YA NOS HEMOS INVENTADO UNA COSA PARA DARLE UNA LECHE Y QUE TOME NOTA" LA "ZORRA" CIFUENTES

Otra de las conversaciones expuestas en la investigación es el momento en el que Rodríguez Sobrino llama a Casals para mostrar su malestar porque en 'La Razón' se publicó una noticia positiva sobre el número dos de Cifuentes, Ángel Garrido. 

Marhuenda tuvo que disculparse: "Siento lo de Garrido, ya he dicho que no salga nada bueno de él. Ya nos hemos inventado una cosa para darle una leche y que tome nota. Le he dicho: ‘tu misma, llevas ahí mucho tiempo en el Gobierno. Ahora la gente asocia el Canal a vosotros, punto, e Ignacio González es PP. Tú misma".

Tal y como añade 'El Confidencial', en las grabaciones Marhuenda se refiere a Cifuentes llamándola "zorra" y también utiliza esta misma misma palabra y el término "puta" para hablar de la directora de Comunicación de la presidenta madrileña, Marisa González."        (La Voz Libre)


"La presidenta madrileña ha negado que la presionaran para no denunciar las irregularidades en el Canal de Isabel II. El juez archiva la causa contra Marhuenda y Casals por coaccionar a Cifuentes.

 (...) Según el auto del magistrado, Cifuentes manifestó en su declaración por escrito que “no se sintió” coaccionada y que “en ningún caso lo habrían conseguido”, al tiempo que aseguró que no denunció las actividades de Edmundo Rodríguez Sobrino en el Canal de Isabel II “por la actuación de Marhuenda y Casals”.

Además, Velasco señala que los directivos de La Razón dieron una “versión verosímil de lo que parecía más agravado en las intervenciones telefónicas” y que de las pruebas aportadas por Marhuenda se entiende que el periódico “no hizo una campaña especial o muy distinta” contra el Gobierno de Cifuentes.

El juez acordó la imputación de los dos directivos a raíz de conversaciones pinchadas con Rodríguez Sobrino, en prisión incondicional por el caso Lezo, donde le aseguraron que las irregularidades de la compañía del agua no saldrían a la luz.

Según el juez, estas son en cambio las palabras de “dos amigos que tratan, mediante mentiras piadosas y paliativas”, de tranquilizar a Rodríguez sobre su implicación, tal y como este último ratificó cuando dijo al magistrado que lo único que pretendían era “ayudarle emocionalmente”.        (República.com, 25/04/17)
 

Marhuenda ha ido a declarar a la Audiencia Nacional por utilizar los medios de comunicación para defender los privilegios de una clase a la que él aspira a pertenecer pero que ahora solo le tiene contratado para servirla

"En una ocasión escuché a Francisco Marhuenda decir que él no se tomaba vacaciones de las tertulias porque tenía que defender la posición de sus jefes.

 Las grabaciones de la Policía sobre las que se sustenta su imputación por coacción solo vienen a refrendar algo que él ya ha demostrado en multitud de ocasiones con su periódico: no importa dirimir si cometió delito para saber que ha quedado invalidado para ejercer como periodista, si alguna vez lo hizo.

 Su labor no es hacer periodismo sino defender la posición de los que le pusieron al mando del diario. Defender a los de su clase. Aunque para ellos él solo sea una pieza a intercambiar en caso de problemas. 

El periodismo está lleno de representantes de la clase dominante que tienen como único objetivo perpetuar los privilegios de los suyos frente a los trabajadores. Las grabaciones del director de La Razón son solo una prueba más de algo plenamente conocido. 

Las élites, el establishment, la casta, la trama, la burguesía, los de arriba, son diferentes formas de denominar a aquellos que en la guerra de clases están apalizando a la clase obrera. 

“Le hemos dicho que eres un soldado nuestro, que eres intocable para nosotros y ella por las malas tiene mucho que perder. En una guerra no puede ganar”, decía Marhuenda a Edmundo Rodríguez Sobrino, consejero delegado de La Razón, y que ahora duerme en la cárcel. Ese lenguaje bélico no es casual en privado, pero es algo que negará en público. 

Que la lucha de clases es un invento de los izquierdistas trasnochados suele ser su manera de plantear en sus innumerables participaciones en televisión que eso ya no existe para que los de su clase sigan lucrándose a costa del esfuerzo de los trabajadores.

La guerra de clases se juega de manera indispensable en el plano mediático. Por eso Marhuenda está siempre en televisión, radio y papel defendiendo la posición de sus jefes. Porque además le tienen bien enseñado. 

“Yo le he dicho (a Marhuenda) que su continuidad depende de esto”, decía Mauricio Casals, presidente de La Razón y consejero de Atresmedia, a Rodríguez Sobrino. Establecer relatos que pongan en tela de juicio los discursos de propagandistas que fingen ser periodistas es imprescindible. Y hacerlo en su campo de batalla.

 La presencia en los medios de los soldados que defienden los privilegios de la clase dominante no faltará. Nunca falta. Es imprescindible aumentar la representatividad en los medios de comunicación de gente honesta, de profesionales que hagan su trabajo, de representantes de la clase obrera, de mujeres, de migrantes. Solo una mayor presencia en el campo de batalla mediático propiciará poner en cuestión el relato interesado de los que miran desde arriba a los que sufren.

Francisco Marhuenda ha ido a declarar a la Audiencia Nacional por hacer algo que todos sabíamos, utilizar los medios de comunicación para defender los privilegios de una clase a la que él aspira a pertenecer pero que ahora solo le tiene contratado para servirla. Los periodistas somos los principales responsables de que estos modos de actuación no tengan una mayor sanción social. 

La Asociación de la Prensa de Madrid (APM), que montó una campaña contra el partido político que con mayor intensidad cuestiona el dominio de las élites, mantiene un prudente silencio al ver cómo unos pocos se sirven de la profesión para sus negocios y cometidos.

La APM eligió en el año 2013 a Ignacio González como anfitrión para los premios de periodismo que cada temporada otorga. En aquel año ya se conocía el uso fraudulento de Telemadrid por parte del PP que él y Aguirre llevaron a cabo y que culminaría con el despido de 800 trabajadores. 
En aquel año ya se conocía la demanda que había realizado contra Pilar Velasco, de la Cadena SER por la publicación de la información sobre las bolsas de basura en Colombia. En aquel año ya se conocía la demanda que había interpuesto contra Ignacio Escolar por informaciones sobre el campo de golf del Canal de Isabel II. Quien no respeta su profesión no puede exigir respeto para los que la ejercen."               (Antonio Maestre, La Marea, 22/04/17)